Hace más de 30 años  que fui a nueva York por primera vez y ya dije entonces que me gustaría navegar hasta allí,

Hace unos años mi amiga Ana Corbella hizo en su Imoca 60 Gaes, la regata New York Barcelona, en 2011 y su padre Sito, me envió una fantástica foto de su barco con el adhesivo de mi Club en la popa. Me hizo sentirme importante y me dio una envidia sana, pero terrible.

Por fin me he desquitado.

Hemos planificado bien la llegada, es una navegación a motor, sólo me falta si además del tráfico, la corriente y hacernos fotos tengo que estar pendiente de trasluchar.

La hora de corriente a favor es las 11.00, y tenemos unas 20 millas.

Nuestro destino es Liberty Island, dónde está la Estatua de la Libertad. Además de todos los simbolismos, es un buen fondeo y libre.

Si, se puede fondear alrededor de la estatua de la Libertad y de Ellis Island, sólo hay que no ponerse en el camino de los ferries.

Puntuales como si fuese la salida de una regata, crono en mano, a las 11 nos metemos en el canal, la velocidad de corriente no es alta, acelerara más tarde. Punta de gas no hay que correr, esto no se hace todos los años, y queremos que nos dure un poquito. Aun así, vamos a 6 nudos. Aqui os dejo un mapa con nuestra ruta.

Vamos pasando puentes, primero Throgs neck bridge (1), seguimos Whitestone Bridge 82), pasamos por Rikers Island, es una prisión, sale en la tele y los turistas lógicamente no la visitamos. En frente tiene amarrado un barco prisión. Es el primero que vemos de este tipo.

Seguimos, el canal se estrecha, los ferris pasan muy deprisa y nos cruzamos con barcazas de obras, lo esperado. Siguiente puente el Robert Kennedy (3), junto al él el del Ferrocarril. Esto es lo que llaman Hells Gate, pero, aunque lo traduzcamos del inglés o en Ingles signifique puerta de infierno, no es verdad, viene del holandés, “hellegat”, que significa paso brillante. Hay nombres que llevan al equívoco. Sabéis que New York, era holandés, paso a los ingleses por un tratado en 1674 y le pusieron el nombre en honor al Duque de York. Con las colonias vecinas se fundó nueva Inglaterra.

Entramos en una zona que se estrecha. El rio tiene una isla alargada en medio, Roosevelt Island. (en honor al presidente Franklin Delano Roosevelt) Otro puente el Ed Koch Queensboro bridge (4). Los edificios están pegados al río por nuestro estribor, nos acercamos al de la ONU. Ese le reconocemos.

Abrimos una botella de Vino de Rioja que nos trajeron Isabel y Ricardo, cuando todavía se podía viajar y nos vinieron a visitar, en febrero a St Martin. Hoy es un dia especial.

Los puentes marcan la cadencia, Williamsburg Bridge(5) y ya llegamos a los famosos, Manhattan bridge(7) y el de Brooklyn (8).

Pasamos entre Battery park y la Isla del Gobernador. Y ya está. Ya hemos llegado.

Aquí se pone emocionante, en Battery (extremo sur de la isla de Manhattan, están los ferris naranjas que van Staten Island (nombre holandés también), hay bastante tráfico, pero mucho menos del esperado. Y no se lo digo a los americanos para que no se ofendan, muchísimo menos del que había en el cuerno de oro en Estambul. O de la Bahía de St. Tropez un sábado de verano.

Vamos hasta la Estatua de la Libertad. Hace fresco vamos con abrigo, le damos una vuelta y nos ponemos un poco más al norte de Ellis Island.  A ver la puesta de sol iluminando Manhattan.

Aquí fondeados, pasamos la noche como si no hubiéramos visto esto nunca, desde luego no con esta perspectiva.

Siguiente pregunta ¿dónde se amarra en NYC?  Mi amiga Anna y los de la regata estaban en North Cove, al lado del World Trade Center, pero como cobran 400USD por día y eso se sale de nuestro presupuesto, decidimos ir a otra.

En el río Hudson y a la altura de la calle 79, está el 79th St Boat Bassin, es una marina medio municipal, muy sencilla pero que te dejan fondear y puedes dejar el bote en el interior por 25USD al día. Debe ser la manera mas barata de vivir en esta ciudad.

Tenemos poco más de 7 millas Hudson arriba, hace viento fresco 20 nudos, vamos a aprovechar y a pegar unos bordos por la bahía, un rizo en la mayor por si las rachas. La emoción dura poco.  Al final en cuanto sales del cruce del Hudson con el East River y remontas un poco, el viento acaba cayendo y tienes que continuar a motor.

Dejamos caer el ancla en un lado del río, 6 metros de profundidad y tiramos 45 metros de cadena, no es cosa de garrear aquí. Bajamos a Raki, nuestro bote y nos vamos a la marina. No nos piden ningún papel, pagamos una semana y listos.

Sacamos nuestras bicis plegables y desembarcamos. En menos de 8’ estamos en Central Park.

¡Qué raro es todo!, llegar a NYC sin colas, sin taxis, sin prisas¡¡sin hotel y en bici!!

Mas raro lo que nos encontramos; todos los hoteles, bares, y teatros cerrados. NYC sin taxis, ni limusinas, ni autobuses. Los restaurantes que quedan abiertos solo atienden en terrazas, muchas improvisadas y la gente va en bicicleta. ¡¡¡EN NYC!!!

Descubrimos otra ciudad, y nos encanta. Han puesto mesas y sillas hasta en Times Square y están sin ocupar, de la poca gente que hay y eso que son gratis.

Las tiendas de lujo están muchas cerradas y las que quedan abiertas, vacías. No hay ningún turista en NYC, bueno nosotros.

Seguro que muchos conocéis la ciudad mejor que nosotros, no os lo contamos.

Lo que sí compartimos es la experiencia de visitar NYC durante Covid-19: que es ir en bicicleta por el lado del Hudson y por todas las avenidas, ir en un vagón de metro para ti sólo a las 9.30 de la mañana por Manhattan, ir menos de una docena de personas en un ferry hasta Ellis Island, tener que pedir hora para poder ir por la High line, y tener andar sólo en un sentido, todo como digo muy diferente.

Lo nuevo ha sido conocer un poco cómo viven los locales. Ir a la compra, visitar parques no turísticos, quedarme a dibujar algo bajo un árbol.

Gracias a Andreu Mateu, conocimos a Paul Vella y su mujer Jill, que, con sus recomendaciones, 99% gastronómicas fuimos de compras, de pescado, carne y quesos dónde van los Neoyorquinos y descubrimos muchísimas cosas nuevas. También descubrimos que Paul además de new yorker, es un estupendo Chef enamorado de la cocina española y catalana y nos hizo una buenísima fideuá a Bordo.

Estuvimos en Brooklyn con Marta la prima barcelonesa de Mónica, nos invitó a comer en su restaurante italiano, PICCANTE, y conocimos a su familia catalanoamericomexicana. Con ella descubrimos Brooklyn, el contraste de barrios latinos, chino con los judíos. Aprendimos sobre  la auto segregación que hacen los Ultraortodoxos que viven allí. Como éstos van a su bola incluso con el Covid y no respetan ninguna regla de protección ni nada.

Estuvimos con Jorge González y su novia Sonia, que les encantó navegar por el Hudson con nosotros y se vinieron hasta el puente de Verrazano, Jorge lleva 20 años en USA y no lo había hecho nunca. Nos contaron cómo es vivir trabajando mucho en NYC y cómo ha sido el encierro para los que viven en esta ciudad, parece que no ha sido nada divertido.

Os imagináis que lo íbamos pasando muy bien. Y seguimos haciendo el turista

Algunos museos están abiertos, poro sólo fuimos al nuevo memorial del 11S. Huimos de los espacios cerrados.

EN NYC te quedarías años, pero seguimos de Periplo. Después de meses de navegar por aguas protegidas hay que ir hasta Filadelfia y para eso hay que salir al océano otra vez………

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