Vanuatu, es de esos países que seguramente no has oído nombrar nunca, y desde luego yo, antes de empezar esta aventura no sabía ni dónde ubicarlo.

Es curioso porque las islas del Pacifico, han tenido muy diferente evolución, según cuándo y cómo fueron colonizadas. Esta está muy poco desarrollada.

Vanuatu, antes conocido por Nuevas Hébridas, es independiente del Reino Unido desde 1980. Son solo unas 70 islas y forman una cadena casi de sur a Norte, Están bastante juntas entre sí, puedes navegar de una a otra solo a vista.

Está entre Fiji y Nueva Caledonia, aquí te dejo un mapa, para que sepas dónde están.

Para ir allí desde Fiji es fácil, está al oeste y los vientos son de Este o del SE, por lo que vamos con el  viento a favor y casi también de las olas. Seguimos con los alisios del pacífico.

Aquí parte de la flota de amigos la dejamos atrás, algunos deciden dejar el barco en Fiji y regresar a sus casas en Nueva Zelanda durante la temporada de ciclones, y otros navegan de nuevo al sur, para pasar otro verano austral en Nueva Zelanda, y regresar a estas islas la temporada siguiente.

Nosotros teníamos planeado dejar Fiji, para seguir hacia Vanuatu, Nueva Caledonia y acabar en Australia. Nueva Caledonia se ha puesto complicado por las revueltas independentistas y decidimos no ir. Es inseguro, hay toque de queda, y hay desabastecimiento en los súper, y para poder estar sólo en la capital y no poder visitar las islas o pasear tranquilamente por Noumea, no es un buen plan.

Es una travesía, que ahora ya nos parece corta 364nm, 4 días y tres noches. Cómo siempre, algunos chubascos, vientos de 12 a 25 nudos, y al final las ultimas horas a motor. Ha habido un poco de todo. Aqui estoy estudiando por dónde hay que ir y que hay que ver.

Técnicamente hemos dejado atrás la polinesia, y estamos en Melanesia, Y tambien entramos en el llamado mar del Coral.

Llegamos a una bahía llamada Port Resolution, en la isla de Tanna, no es un puerto de entrada oficial, pero como toda la flota hemos venido casi juntos, aprovechando la misma ventana de buen viento, hemos pedido a las autoridades que vengan hasta aquí, y nos hacen el papeleo de entrada.

Es el procedimiento de entrada en un país más divertido que hemos hecho nunca hasta ahora. Somos 5 o 6 barcos, todos a la vez, haciendo simultáneamente los papeles con los diferentes oficiales que han venido. Los oficiales no llevan uniforme ni están ordenados, Un lío de primera, no sabemos si estamos con aduanas, inmigración o con quién. Hay que pagar, no mucho, nadie tenemos moneda local, nos cobran en dólares lo que quieren, pero nos vamos con todos los sellos puestos. Aunque yo no me enteraré hasta muchos días después, que parte de los permisos eran temporales y debía validarlos en la capital del país, cosa que no hice. Pero tampoco pasó nada.

Eso si como llegamos en viernes nos tuvimos que esperar al lunes, por la tarde para que vinieran la “autoridades”.

Mientras los locales, que esos días no pescaban por los chubascos, nos vienen a hacer una visita con sus canoas. Esto si que ha sido un paso atrás en el tiempo de varios siglos.

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Son tímidos, se acercan poco y sólo nos miran, no piden ni ofrecen nada. Es un poco extraño. Pero resulta muy exótico el contraste.

Hemos venido a esta isla por dos motivos, una porque es la que está más a barlovento, y de este modo toda la navegación a partir de ahora la haremos con viento a favor, y además porque aquí hay un volcán activo que puedes visitar desde el borde del cráter, y a mí eso me parece muy especial.

Estas islas son volcánicas y muy montañosas con una vegetación exuberante. Eso lo sabíamos, pero lo vivimos el primer día en la excursión al volcán monte Yasur. La hicimos con nuestros compañeros de travesía y ahora de aventuras Brice y Nuria, que van en su catamarán Sabre II.

El volcán, activo ininterrumpidamente los últimos 800 años, es de los espectaculares que hemos visto, y más de noche, cuando te asomas a la caldera y ves la lava subir, piensas que aquí no controla nadie, y en cualquier momento nos podría alcanzar, pero obviamente eso no pasa., esta vez.

Lo mas arriesgado fue, ir en la trasera del camión, mientras el conductor chateaba por telefono con alguien.

Nos resulto muy ilustrativo visitar el poblado, que se llama Ireupuow, ver la escuela, charlar un rato con un profesor o con las personas que estaban preparando la comida para los trabajadores australianos que habían venido a construirles un pabellón nuevo. Eso era un  regalo de una navegante rica, que los visitó hacía un tiempo, los vio necesitados de ello, y se hizo cargo de todo.

Visto el volcán, y visitada la aldea local, ya tenemos ganas de dar el salto a la “capital”, se llama Port Vila. La isla se llama Efate y tiene una bahía inmensa y muy protegida, con una bahía dentro de otra, y agua transparente. Tiene hasta un Club náutico, con boyas para que te amarres, esta en el centro del pueblo y es muy curioso. Tomamos una boya entre un resort de lujo y un astillero de reparación de barcos.

Aquí ya se ve una influencia asiática muy importante, la mitad de los comercios son chinos, la oferta gastronómica es tailandesa, y tienen poca relación con Australia y Nueva Zelanda.

Tiene un mercado de frutas y verduras muy bueno, limpio y enorme. Además tiene unos puestos de comida local muy atractivos, y bastante divertidos. Los extranjeros destacamos mucho entre todos los locales, entre otras cosas por ser casi los únicos blancos del lugar.

Vuelve a ser punto de encuentro de amigos navegantes que hacen la misma ruta. Nos encontramos por la calle, en los bares,

Después de un par de día en la Capital, decidimos seguir hacia el norte.

En un par de etapas diurnas llegamos a una bahía espectacular, aquí se suelen ver los dugones, que son las llamadas vacas de mar, Mónica vio uno, yo no. Como siempre fondos de corales y pececitos. Fue muy curiosa la visita al poblado y riquísimo el zumo de frutas que nos ofrecieron (Para comprarlo, claro) Pero lo mas espectacular, cómo aprovechan las barcas para ir de isla en isla, esta llevaba niños la colegio

Otra etapa más y vamos añadiendo millas y llegamos hasta un grupo de islas con nombre curioso Maskelyne, aquí nada más llegar nos visitan los niños del pueblo con el que dice que es su maestro. Vienen en las canoas tipo paro, un tronco vaciado y un trozo de madera que no llega ni a la categoría de remo.

El caso es que nos “vende” la experiencia de ir a nadar con dugones. No nos pudimos resistir a la oferta y aceptamos después de regatear, pero poco. Todo es bastante precario, tienen botes de remos, quedamos en tierra y les recogemos, fuimos con nuestros botes auxiliares, y ya os adelanto que fue un fracaso, estuvimos mucho rato fuera del arrecife, nadando con olas enormes en mar abierto y no vimos nada, pero lo pasamos bien y nos agotamos bastante.

Como parte del paquete de experiencias nos ofrecieron un espectáculo de danza tradicional, que fue lo mas curioso del día, se presentaron vestidos a la antigua usanza, bueno eso de vestidos es un decir, y bailando para un grupo de 6 extranjeros que estábamos por allí. Esta es la prueba.

Estamos fondeados en un espacio muy bonito entre varias islas y un par de poblados.

El poblado era muy auténtico, las señoras cocinando en el suelo y fabricando las esteras que les sirven para todo y sobre las que están todo el día, comen, descansan, se encuentran con amigos y también duermen.

Esto es tan exótico, que somos bastantes los cruceristas que vamos pasando por aquí, tanto que a uno de los locales se le ocurrió bautizar una choza con las palabras Yacht Club, no es un club, ni hay barcos, ni socios ni nada, pero los que pasamos por aquí, le damos una bandera vieja, la cuelga en las paredes, y tiene una bonita colección, incluyendo la nuestra,

Cuanto más al norte, todo es más primitivo, las distancias no son muy grandes, pero vamos sumando muchísimas millas, Queríamos parar en otra isla en el camino, Ambryn, famosa por inventar el puenting, que celebran en unos festivales en julio (nosotros estamos en Septiembre) pero el viento y las olas, sobretodo el mar de fondo, lo hicieron imposible.

Seguimos hacia el norte unas 70 millas, pasamos el estrecho de Bouganville, otro día os cuento la historia de este navegante francés. En el grupo de islas que está mas al norte está la segunda ciudad en importancia del archipiélago.

La Isla se llama Espíritu Santo, y la ciudad Louganville. El nombre de la Isla se lo puso el español Pedro Fernandez de Quirós, que fue el primer europeo pasó por allí en el siglo XVI, pensaba que había descubierto el continente de Tierra Australis, Le llamo Espíritu Santo de Tierra Australis, lo de Australis viene de los Austrias, que eran los reyes de España en esa época, pero los españoles no lograron, aunque lo intentaron establecer una colonia aquí.

Esta fue una base americana y australiana durante la 2ª Guerra mundial, ya que Vanuatu es un conjunto de islas que se encuentra en la ruta que permitía casi ir costeando desde Japón a Australia. No hubo batallas aquí, pero si hay un carguero hundido al que le dieron mal las coordenadas de dónde estaba la barrera de minas que protegía la entrada de la bahía, se dio con una y se hundió.

Para nosotros una oportunidad de bucear con un pecio. No estaba nada mal, se podía ver claramente los jeeps, y el material militar que transportaba, y que lleva más de 80 años hundido. pasamos un día estupendo. Relajado sin grandes animales, Mónica vio un dugongo, yo me lo volvía a perder.

El pueblo de Luganville, los locales la llaman Santo, no tiene ningún interés, pero resulta muy curioso, una avenida anchísima ( diseñada por un militar americano), que va de un extremo el puerto y en el otro el mercado, llena de comercios todo en uno, que venden lo mismo, tiendas turísticas y edificio destartalados , mucho polvo y ruido, y los niños y niñas que salen de los colegios con sus inmaculados uniformes. Observad que modelo de máquina de coser tenían a la venta.

Otro contraste interesante son los resorts, de vez en cuando en una parte de una isla, la naturaleza, de por si exuberante, aparece supercuidada y con unas cabañas de lujo, de noche con un montón de luces que la hacen incluso más atractiva de día.

Aprovechamos y nos damos un homenaje gastronómico, es un poco extraño, ya que éramos los únicos huéspedes. Aquí después del COVID, y con un problema añadido porque quebró la aerolínea local y estuvieron meses sin vuelos a la Capital, y casi incomunicados, han estado sin clientes unos 3 años. Por supuesto sin ayudas gubernamentales. Algunos resorts han sido completamente abandonados por falta de clientes.

Lo lógico desde aquí habría sido salir hacia Australia, pero cómo he mencionado antes, no obtuve un permiso de crucero para el país, debemos haber hecho como que no salimos de la capital y navegar de nuevo hacia el sur casi 150 millas para poder conseguir nuestros papeles de salida.

Y una vez mas nos tocan vientos fuertes de proa y nos lleva casi 3 días con paradas llegar de nuevo a Port Vila. Y antes de partir, nuestra querida potabilizadora nos reclama cariño, una de las bombas ha fallado, toca cambiarla, Esta potabilizadora tiene 3 bombas, dos las he cambiado ya dos veces, la tercera reparada.

Aquí empieza la aventura para ir hasta Australia, lo primero rellenar los depósitos, con el barco no podemos entrar, vamos con el bote, unos 225 litros cada viaje. Haremos 5, antes de trasvasarlo al barcol lo filtro para evitar problemas, que ya los he tenido varias veces,

Son unas 1.100 millas náuticas, tardaremos 6 días, pero eso os lo cuento en otro post…..