Es un país soberano de Oceanía que ocupa la mitad oriental de la isla de Nueva Guinea y una numerosa cantidad de islas situadas alrededor de esta. La otra mitad de la isla pertenece a Indonesia, y se compone de la región denominada Papua del oeste. ​Papúa Nueva Guinea está al norte de Australia, al oeste de las Islas Salomón y al suroeste del océano Pacífico, en una región definida desde inicios del siglo XIX como Melanesia.

Fue descubierta para occidente por un portugués, pero fue un español Iñigo Ortiz de Requez, quien le puso nombre en 1545, Papua, porque en malayo significa pelo rizado y Nueva Guinea porque le recordaba la Guinea de África.

Papúa Nueva Guinea es uno de los países con mayor diversidad cultural del mundo. Se han registrado hasta 848 idiomas distintos, de los cuales siguen hablándose 836,​ aunque solo tres están reconocidos como idiomas oficiales. Muchos grupos étnicos se rigen por costumbres tradicionales y es un país escasamente poblado, con 7 millones de habitantes Es uno de los países menos explorados, geográfica y culturalmente por la comunidad científica,.

Fue gobernada primero por Holandeses en el XIX, luego la mitad norte por Alemanes, y mas tarde fue protectorado británico y gobernada por Australia hasta 1973, año de su independencia.

Pero los líos no han terminado todavía, una Isla, Bouganville aprobó por referéndum hace unos años la independencia y siguen negociando con el gobierno nacional. Puede que en el futuro sea otro país.

Y es precisamente la Isla de Bouganville la primera que está en  nuestra ruta, y como tiene fama de revueltas e insegura, y a pesar de que, recientemente  algunos navegantes que han pasado  por allí dicen que está todo calmado, nosotros tomamos la decisión de evitar las zonas pobladas e ir a visitar los atolones remotos. Hay zonas de la isla principal en las que se han reportado ataques a barcos de recreo como nosotros.

Sabemos que no vamos a conocer a fondo el país, pero que conoceremos zonas remotas y poco visitadas por occidentales.

Esta ruta por el norte de Papua, en términos meteorológicos, corresponde la zona intertropical, que se caracteriza por vientos flojos, mucho calor, y frecuentes tormentas con lluvia fuerte, y  los vientos no suelen pasar de los 25 nudos.

A nosotros nos apetece mucho tomar una ruta más calmada, aunque tengamos que ir a motor, los temporales de Australia todavía estan frescos en nuestros recuerdos y unas semanas tranquilos, nos vendrán muy bien.

Nuestra primera parada es en el atolón de Paopao, en Nigiri  island. Está a unas 110nm al este de Bouganville y a 225nm de nuestra partida en Choiseul, en las Solomon.

Desde luego no es de esos sitios que te vienen de paso, mas bien están en un rincón del pacífico sur y pocas gentes los visitan. Por eso fuimos allí.

El atolón, en realidad son dos, uno de 6nm de largo, que no visitamos y otro de 18nm en el que pasaremos varios días. El atolón tiene varias islas, algunas habitadas, y la mayoría solo son arena y palmeras. Las habitadas su extensión no llega a un km de largo. Son muy pequeñas.

No hay faros y su posición, lógicamente no cuadra con las cartas, pero sí con las fotos de satélite, la entrada no nos resulta difícil, Llegamos con el sol bastante alto, veíamos bien los arrecifes y ha coincidido un momento sin marea y fondeamos en un sitio idílico como el de la foto en 20m de fondo. Estas fotos de dron, os ayudaran a hceros la idea de como son. Especialmente la entrada entre arrecifes.

Bajamos a tierra, hay unos niños pescando que cuando nos ven llegar nos acompañan como comitiva a ver al jefe de la tribu, que nos recibe con mucha amabilidad.  Es así como todavía se denominan entre ellos. Que es también el jefe del poblado. Cargo hereditario en la familia. El jefe es un hombre joven de menos de 40 años, encantado de vernos que nos ofrece visitar su isla, Durante el paso vemos unas chozas sobre pilares muy bien cuidadas y una avenida muy organizada con plantas a los lados que la delimitan y muy  limpia. Nos cruzamos con poca gente, algunos sentados a la puerta de sus casas, todos nos saludan, y algunos niños se unen a la comitiva.  Al llegar al final de la isla, unos 600m de paseo, nos encontramos al maestro de la escuela, reparando una red, ese día no había escuela era sábado. Nos ofrecen sentarnos a charlar los cuatro bajo unos cocoteros.

No tienen teléfono, ni radio, ni tv, ni internet, ni barco regular con provisiones, son una pequeña comunidad de unas 400 personas, y cuando viene alguien les encanta charlar y tener noticias frescas del exterior.

Durante la charla nos ofrecen la bebida local, agua de lluvia o agua de coco. El alcohol esta prohibido y no tienen nada más. Resulta un momento inolvidable en nuestro Periplo. Unos aborígenes de Melanesia, junto a unos aborígenes de Europa, todos con ganas de hablar de lo que sea, y sin prisa.

La charla es básicamente acerca de que viven y cómo lo hacen, nos cuentan que  los únicos sueldos del poblado son los de los dos maestros y una enfermera que son empleado del gobierno.

Me encanto la frase: tenemos de todo, aunque no tengamos de nada. El maestro de la escuela había estudiado en una isla mayor, conoce todas las ventajas de la civilización, sin embargo, eso no le impedía ser feliz y disfrutar de la vida sencilla que llevaba en su aldea original, con sus familiares cerca  y teniendo que buscarse lo básico para subsistir cada día.

El resto es auto subsistencia, raíces como el taro, la batata, la kasava y pollo o pescado que siempre salen a pescar cada día. No cuentan con ningún tipo de suministro regular. En esta isla tenían algunos cerdos, en otras que visitamos más tarde no. Pero solo los sacrificaban en caso de una celebración familiar importante, y lo compartían entre todos, no hay ningún tipo de nevera. Si necesitan algo como arroz o gasolina navegan con su canoa y su motor de 40hp hasta la isla grande, puede ser una travesía de 8 h en océano abierto, que les cuesta una fortuna en gasolina y lo hacen pocas veces al año y sólo si el tiempo es excepcionalmente bueno. Como en todo el pacífico vendían la copra y un barco venia un par de veces al año a recogerla, aunque no sabían nunca cuando vendría a recogerla a y esa era la mayor fuente de suministros que tenían-

No trabajan ningún tipo de artesanía, ya que no esperan turistas, no creo ni que sepan que en las islas mas visitadas se sacan unos buenos dineros con ello.

La escuela es sin mobiliario, sin luz eléctrica, huecos de ventana sin cristales, sin libros y con los alumnos sentados en el suelo con una pizarra en la pared. Ni ordenadores, ni tabletas, nada de nada. Es bastante precario pero el gobierno hace grandes esfuerzos en intentar escolarizar a toda la población, que en el país es un 85% rural.

El cementerio tiene una curiosidad, cuando las señoras, amas de casa, fallecen, sobre su tumba depositan parte de la vajilla que poseían en vida, y vemos que muchas tumbas estan con platos, ollas o cacerolas encima.

Había bastantes mosquitos y nos picaban, y le preguntamos que si a ellos también les picaban  cómo lo hacían para librarse del escozor, y la respuesta resultó sorprendente, todavía estan en la época de la medicina tradicional, conocen algunas plantas para varios remedios. No esperan que les lleven medicinas ni nada parecido. Para las picaduras de mosquito con refregarse la hoja de una planta que llamaban coloquialmente Dr. Leaf (Doctor hoja), los ingleses la llamaron miracle leaf, que realmente tiene propiedades antiinflamatorias y cicatrizantes que en infusión usaban para trastornos digestivos o respiratorios. La tenia en una maceta a la entrada de su casa y arrancó unas hojas para nosotros.

En estas islas, la única tecnología visible es algún fueraborda que funciona y los restos de otros. No hay vehículos, ni bicis. En el país anterior, las Solomon, nos habían pedido en algunas ocasiones si les podíamos cargar el móvil, aquí también nos lo piden. Sorprende mucho, no hay paneles solares, no hay cobertura de móvil, pero tienen smartphones baratos.

Vienen por la tarde a nuestro barco con sus canoas, piden permiso y se amarran a nuestra popa, el jefe y sus 4 amigos, les invito a subir a bordo, la conversación es interesante, todos hablan buen inglés debido a que la enseñanza en el país es en inglés.

Como el barco no es  territorio de Papua, legalmente es inglés, está registrado en Londres, estuvieron encantados de disfrutar de unas cervezas bien frías. Luego prefirieron concentrarse en sus móviles.

Al día siguiente ya habían perdido la timidez, volvieron a por wifi, llegamos a tener 6 canoas amarradas en nuestra popa y hasta 18 teléfonos conectado a nuestro router. Una canoa para las mujeres, otra para una familia, algunas individuales, un “racimo de canoas”.

Algunos llegaron a estar hasta más de 6 horas, amarrados a nuestra popa, charlando con el mundo exterior.  Veían sobre las  4pm, y durante un par de horas y hasta que se hacia de noche eran muy discretos, apenas los oías, cuchicheaban, al anochecer se olvidaron de que estamos a 5m de ellos y las risas y las conversaciones en facetime en voz alta fueron la tónica. Realmente divertida la situación. No nos enterábamos de nada, pero aun así todo sonaba muy familiar.

Nos preguntaron que  queríamos a cambio y mientras unos chupaban wifi, a otros los mandaron a buscarnos unas langostas estupendas.

Cuando les dijimos que nos íbamos, su pregunta fue, que cuando llegaba otro barco como el nuestro, es decir, si sabíamos cuando volverían a tener internet.

Al Chief, le encantaba tener recuerdos de los barcos, y tenía un libro de visitas en el que dejamos nuestra tarjeta y nuestra dedicatoria. Realmente nos sentimos muy bienvenidos.

La isla es conocida por tener las conchas gigantes mas grandes del pacífico, pero no pude bucear para verlas, tuve una infección en la piel en una pierna que costó curarla y no me la debía mojar. Me quedé con las ganas.

Hay muchos atolones, pero no todos son amistosos, en nuestra ruta a Kavieng, la capital de la isla de Nueva irlanda, hay varias oportunidades, para parar, pero hemos decidido hacer pocas paradas y mas largas, que nos permitieran interactuar con los locales, que muchas paradas cortas.

La llegad a Kavieng es a sin ninguna incidencia, salvo que una vez mas no te puedes fiar de las cartas. Fondeamos al lado de un pequeño resort y enfrente de la pequeña ciudad que solo tiene 4 calles, un mercado varios supermercados y bastante ajetreo. Son 20.000 habitantes.

Teníamos que  hacer la entrada en el país, nos costo encontrar la oficina de inmigración, está casi  sin identificar, en un segundo piso de un edificio industrial. Pero resultó de lo más sencillo, en uno de los países mas pobres del mundo, que ocupa el numero 139 en el ranking mundial, resultaron ser de lo mas efectivos. Le habíamos mandado toda la documentación por email, incluidos los preceptivos visados que habíamos obtenido online, y sólo tuvo que mirar nuestros pasaportes y sellarlos. Si no nos hubiéramos entretenido charlando con el oficial de inmigración, orgulloso de que visitáramos su país, el trámite habría durado 3 minutos, Con lo que hablaba  él y lo que lo hice yo, estuvimos media hora.

Kavieng, Tiene una actividad muy bulliciosa, con largas colas en los cajeros automáticos, y un mercado con casi de todo.

Como comenté al principio esto fue protectorado Británico, y por eso la isla se llama Nueva Irlanda, durante unos 40 años lo fue alemán, y llego a llamarse Nueva Pomerania, Con los Australianos recupero la denominación británica.

Para mi tenía interés porque fue una de las bases japonesas desde 1941 hasta 1945, y escenario de muchas batallas navales, Tendremos la oportunidad de bucear en varios aviones y barcos hundidos.

La eficacia que disfrutamos en inmigración se repetiría varias veces. Después de la incorporación masiva de Starlink en los cruceristas, se han desarrollado algunas aplicaciones muy útiles a la hora de obtener y compartir información. Una de ellas es Nonforeignland, en ella en nuestra zona de fondeo aparece el contacto de un “conseguidor local”, su wspp, y como queremos comprar gasoil, gas, etc. le llamo y en menos de 10’ aparece una lancha con 4 personas que se ponen a nuestra disposición, me recogen con mis bidones y me llevan a tierra, allí nos espera un camión y me llevan a recargar el gas de la cocina y gasoil, servicio increíblemente rápido y a tarifa local, extraordinariamente barato. Hemos recargado 350 litros que puede que necesitemos, más adelante. Es la ultima gasolinera antes de Indonesia y está a 700 millas.

A través del resort, contactamos con un centro de buceo, y por fin podemos ver pecios interesantes, algunos aviones, y algún barco. Todo muy cerquita de donde estamos fondeados, podríamos haber ido nadando de haber sabido  dónde estaban. Supongo que no estan marcados para que tengas que ir a través de un operador local.

Justo dónde estamos hay una islita, allí estaba uno  puesto de vigilancia japonés, bajo con mi bote y busco a una familia local administra el lugar. Piden a su hijo de unos 15 años me lleve a ver los bunkers y los cañones antiaéreos que todavía estan allí, Intento hablar con él, no sabe nada de lo que me va a enseñar, ni cuando fue la guerra, ni quien luchó. Solo que fue una guerra. Me resulta increíble.

Mi paseo por la jungla me recuerda la película Jungle patrol (hay que ser friki para acordarse de ella) Bueno las reliquias están ahí en medio de la selva, impresionantes.

Varios días de buceo, un par de cenas en el resort, a menudo con otros buceadores, resultan bastante interesantes. Normalmente en cuanto nos preguntan de dónde venimos y les contamos que llevamos mas de 7 años navegando por el mundo, la conversación gira alrededor de eso con las típicas preguntas sobre piratas y tormentas. Nos resulta bastante divertido.

Se nota que estamos llegando a Asia, algunos de nuestros interlocutores son turistas filipinos.

En el bar del resort conocimos a un personaje interesante, nos preguntó por nuestra ruta y al decirle que íbamos a los atolones remotos, se identificó como que colaboraba con una ONG australiana www.books4PNGkids. Au.com. y nos hizo llegar varias cajas con libros para distribuir por los colegios de las islas que visitaríamos. Una conversación banal en un bar resultaría toda una experiencia.

Nuestro siguiente destino es Luff Island, no está cerca son casi 400 millas, en el mar de Bismarck (¡un nombre alemán en el Pacífico Sur!), volvemos a acertar en la hora de cruzar el arrecife y entramos con bastante visibilidad, luego por dentro del atolón nos tocara navegar de nuevo unas 15 millas hasta el fondeo. Esta vez es muy difícil, o es muy hondo, más de 45m o estamos con menos de 1 m, las paredes del coral que protegen la playa son verticales. A final, después de barrer toda la bahía con la sonda encontramos un sitio a 20m, pero a casi 2 millas de la playa. La excursión en lancha duraba lo suyo. De nuevo las visitas de los locales, Cómo hemos pasado por delante de varios pueblos, los que vienen no sabemos muy bien a que poblado pertenecen. El caso es que todos quieren Wifi. Hasta unos oficiales, de no se que departamento nos piden subir a bordo, para conectarse, Empezamos a parecer una wifi ambulante.

Por supuesto nos traen unas bandejas estupendas con papayas, plátanos, limas, y algunas raíces que no sabemos que son. A veces llegan a abrumar, si piensas que no tienen nada y lo que te dan puede ser su comida de varios días. Por Supuesto nos vuelven a obsequiar con varias langostas, casi no nos da tiempo a comernoslas.

Los de la barca en la que venían los oficiales, llevaban unas tortugas, les preguntamos si se las comían y nos lo confirmaron. Las podéis ver en las fotos.

El pueblo es muy parecido a como los que ya hemos visto, no tan limpio como el anterior, bastante ordenado. Durante la visita nos pilla una lluvia fuerte y los chicos que nos guían nos refugian en una casa que estan construyendo, aprovechamos a intentar aprender cómo lo hacen: a su ritmo, no conseguimos saber ni cuanto llevaban ni cuando la acabarían. Ni por supuesto cuanto cuesta. La situación estuvo bien.

Mientras paseamos por el pueblo, vemos que las mujeres estan activas, lavan, cocinan, van a buscar hojas para hacer las fuentes en las dejan los alimentos o usan como platos. A ellos solo los vemos cuando salen a pescar por la laguna.

Las pasarelas largas, que van por encima del coral,  con una caseta al final son los lavabos.

Estuvo muy  bien la visita la colegio, son muy pobres estan lejísimos de todo, pero van al cole con sus uniformes de blusa blanca y falda o pantalón azul, la mas de las veces descalzos. Aquí tienen pupitres. Mas tarde a la maestra le damos unas cajas de libros de las que hemos traído de Kavieng, a casi 650km de distancia. Les encantan, no lo esperan, pero tampoco dan muestras de gran alegría.

El tiempo era muy turbulento, pasamos algunas tormentas y el fondeo no nos parecía seguro, y aunque la idea era quedarse más tiempo, después de dos noches decidimos partir hacia nuestro siguiente atolón, la cuarta parada y última en Papua.

A estas alturas ya nos dimos cuenta de que debimos estar menos tiempo en las  Solomon, y dedicar más a Papua. La gente es mucho mas encantadora y este tipo de paradas en lugares apenas visitados nos estan resultando muy interesantes,  enriquecedores y divertidos.

Nuestra siguiente visita es a Ninigo Atoll, apenas a unas 60millas de Luf Island, salimos pronto por la mañana, y la intención es llegar  antes del anochecer. Todo bien al principio, mar calma y vamos a motor con una corriente de un nudo y pico que ayuda mucho.

Pero a las 15 millas de nuestro destino, se levanta un temporal de proa que alcanza los 45 nudos, las olas pasan del metro y pico, y la corriente se pone en contra, total a motor apena andamos a 3 nudos y peligra poder entrar de día. Ni que decir que ninguno de los servicios metereológicos que consultamos cada dia, Predictwind y el Oficial de Papua Nueva Guinea, no aparece nada.

Nada es fácil por estas latitudes, entre ambos atolones, hay una isla y un pequeño arrecife, que hay que evitar. y dar resguardo. Como toda buena tormenta trae mucha lluvia y nuestra visibilidad se reduce a pocos metros, nos toca navegar con radar y sonda. Solo duró unas 3 horas y pico, pudimos retomar la marcha y  justo antes del anochecer cruzábamos la entrada del arrecife de Lau Island. Hasta la travesía mas fácil, no esta exenta de emociones.

Nada más llegar dos buenas sorpresas, nos encontramos con dos barcos que conocemos, de otras islas del pacífico: el Wadura, de Dinamarca y el  My Way. de Alemania, y como no el jefe local que se acerca a darnos la mejor bienvenida que hemos tenido en el pacífico. Nos trae la que ya es tradicional bandeja de frutas, y dos langostas ya cocidas y aun calientes.

Han organizado una comida para los 6 cruceristas al día siguiente  en su poblado, y pensaban darnos langosta, pero a última hora decidieron dárnoslas el día antes.

No hubo ni que pensar, ni preparar la cena, solo descorchar un Sauvignon blanc que traíamos desde Australia, para celebrar tan buen recibimiento.

Los locales sólo hacen dos comidas al día, desayuno y cena, y suelen ser iguales. Pero para nosotros nos prepararon una muy buena recepción. Los niños y adultos nos acompañan  en la visita  de su poblado,  y luego nos cantaron una canción de bienvenida. Nosotros les dimos los regalos que traíamos, arroz, azúcar, papel de lija, ropa, una pelota de futbol, anzuelos, gafas de sol para el Jefe, etc.. y nos sentamos a comer, los 6 extranjeros, el jefe y su hermano, el resto se sentaron alrededor a mirar. Curioso, cuando menos.

La comida es siempre la misma, arroz, taro, batata, kasava, calabaza pollo hervido y pescado frito. De postre rollitos de kasava. 

Al acabar de nuevo cantos, estos ya sonaban a cantos navideños, pero en uno de los idiomas de Papúa y no entendíamos nada.

En el regreso al barco, nos cruzamos con un bote de vela tradicional, los habíamos visto solo aquí, pero de lejos, esta vez tuvimos suerte y estaba a tiro de fotografía, un viaje atrás en el tiempo. os usan para cruzar la bahia, venian del pueblo de al lado, está a 20 millas!!

Al día siguiente, era lunes y visitamos el colegio,  a la hora de la comida, nos hicimos unas fotos cuando les entregamos las cajas de libros, libretas, lápices  et..

Una de las clases estaba en  una edificación de pilares encima del agua, para los europeos un buen sitio para montar un chillo out.

Se veía muy bonito, aislado, sencillo, y mucho más felices que otros que tienen de todo.

Fue una gran experiencia, con esto nos despedimos de Papúa, volvemos a navegar, por delante nos queda una de las penúltimas travesías del año, unos 700nm, 4 días, nuestro siguiente destino es Biak, Indonesia  Zarpamos con buen viento, de momento a favor con Spi.  El resto es ya en  el siguiente post.

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