Cuando planificaba la temporada, el nombre evocador de las Islas Salomón, hacía que no pudiese dejar de visitarlas. Cómo ya hemos contado eso nos obligó a dar un rodeo inmenso.
Me motivaban dos cosas, la historia casi romántica del español que las descubrió, y que en ellas se libraron algunos de los escenarios mas cruentos de la batalla del pacífico durante la segunda guerra mundial. Y además de los naufragios, sabíamos que todavía se encontraban muchos vestigios en las selvas. Me parecía un destino muy exótico. Sus fondos submarinos tienen una variedad de las mas altas del mundo, dicen.
Fue Álvarez de Mendaña, navegante español, del Bierzo,quien, saliendo del Callao en 1567, descubrió estas islas. En un primer viaje, cuyo objetivo era encontrar la famosa terra Australis incógnita que no encontró. Sin embargo, despues de pasar por delante de Nui y Tuvalu, si encontró este archipiélago al oeste de Papua Nueva Guinea y al norte de las Vanuatu. Consiguió regresar 26 años más tarde, montó una expedición de colonización a las islas, que el fantásticamente denominó islas del rey Salomón, por las inventadas riquezas que dijo allí se encontrarían. Tuvo mucho mérito ya que consiguió armar una expedición privada y volverlas a encontrar con la tecnología de navegar del XVI, y a pesar de que durante el camino se perdió y descubrió de paso las Marquesas, y también paró en lo que luego llamarían islas Cook y Tuvalu. Fracasó en su intento de colonización, sufrió un motín, y los locales, que eran caníbales y no se lo pusieron fácil y él murió de malaria en la isla de Santa Cruz. Tardaron más 200 años en venir los ingleses a colonizar esto.
Son dos filas de islas que van de SE a NO, son una colección de picos submarinos que han emergido en la línea desde Nueva Zelanda a Papua Nueva Guinea.
La gente es de raza melanesia, muy oscuros, se hablan más de sesenta dialectos, y cuando aprendimos los típicos, hola, gracias y buenos días, en la primera isla, nos dimos cuenta al llegar a la siguiente isla, que no nos sirvieron de nada. Dejamos de hacer los esfuerzos. Son muy simpáticos en los pequeños poblados, pero en la capital Honiara, los encontré muy antipáticos.
Su economía es de subsistencia, un poquito de industria minera, y una agricultura basada en los derivados de la comercialización del coco, y algo de turismo, pero lo gestionan muy mal.
Nosotros entramos por una Isla llamada Lata, en el Sur Este del Archipiélago, entrar es siempre entre arrecifes a una bahía que es muy profunda y anclamos como a 4km, en el lado opuesto del poblado, si se le puede llamar así a una serie de calles sin asfaltar, llenas de latas y plásticos y basura por todos los lados, con algunas tiendas de conveniencia y una pequeña gasolinera.
Las autoridades locales nos vinieron a controlar al barco, fue todo bien, hasta que confesé la verdad del alcohol que llevábamos, ( algunos cientos de botellas) eso me costó regalarle una botella de vino al de aduanas. No fue un gran peaje, le dimos uno de cocinar.
Aquí no hay casi de nada, todo es lo que sacan de los árboles, y una de esas cosas es el betel nut, un fruto rojo que están mascando todo el día, es una costumbre social, entre hombres, muchas mujeres y algunos chicos jóvenes. Eso hace que tengan la boca roja, encías, labios y dientes. Les da un aspecto un poco grotesco e intimidante. Lamentablemente en los países que vamos a visitar esto va a ser muy habitual. Ellos no son conscientes, pero parece ser que produce cáncer de faringe, y más si se mezcla con tabaco, que suelen hacerlo habitualmente. Además, siempre estan escupiéndolo, y todo, calles, playas etc., esta lleno de sus rojos escupitajos.
Al llegar, nos encontramos con otros barcos que hacen ruta similar, lo que nos alegra, pues hemos oído hablar de que algunas zonas son inseguras y que ir en compañía es mejor. Además, nos apetece un poco de vida social.
Y también descubrimos la hospitalidad y el cariño que tienen a los navegantes. Una de las lugareñas, Hilda, muy espabilada viendo que somos una docena de visitantes, decide hacer una cena de recaudación de fondos para la escuela. El plato sale a 2€ por cabeza, éramos 11 y con propina recaudaron 50€. Y estaban muy contentos. Nos dieron a probar su comida, pollo y verduras con arroz, y como había llovido no hubo pesca y los chicos de la escuela nos cantaron algunas canciones de las que no entendimos nada. Lo pasamos estupendamente. Un navegante americano se le ocurrió que hicieran una carrera de canoas, ellos lo pasaron en grande y nosotros también. Entrega de premios, nosotros donamos unas libretas para la escuela y un balón de futbol. (habíamos comprado algunos en Australia) les entusiasmó.
Descubrimos que viven precariamente, sin luz, ni eletrodomésticos, pero tienen móviles, cada día venían en sus barcas a pedir que les cargásemos sus móviles, en alguna ocasión tuvimos hasta 10, a bordo.
Esta isla no tenía más interés que hacer los trámites de entrada, Empezamos a navegar hacia el Noroeste, unas 200nm, eso incluye una noche de navegación, hace mucho viento y olas, pero todo a favor y la considero cómoda. Después de Australia tenemos otro estándar de comodidad.
La siguiente isla se llama Santa Ana, (los españoles siempre ponían nombre del santo del día). La entrada en el arrecife la hacemos con los últimos minutos de luz. Siempre vamos justos. Eso es muy peligroso, la carta no es fiable y hay un arrecife que hay que sortear, no sabes si vas a caer en coral o arena, a cambio del nerviosismo que eso siempre me genera, el premio es una bahía preciosa, con agua tranquila y muy bonita. 
Nada más llegar empieza lo que luego será una constante en casi todas las islas. A los pocos minutos, Una buena colección de canoas absolutamente primitivas, lson troncos de árbol vaciados con hacha, nos vienen a visitar, en unas van niños, algunos muy pequeños, 6 u 8 años, en otros adultos que nos quieren vender o mercadear su artesanía o pescado, y también, mujeres, las menos, que nos venden frutas o verduras.
Algunas piezas de artesanía son toscas, pero otras estan muy elaboradas incluso con incrustaciones de hueso o de nácar de conchas.
Hay una isla cerca, unas 2 millas, a la que no vamos porque no se puede fondear, pero los locales vienen con sus canoas, por el océano abierto, con olas enormes, hasta dónde estamos, Han visto nuestras velas al pasar y han venido remando una hora y media para pode hacer trueque. Sus piezas son de mejor calidad.
Lo pasamos muy bien aprendiendo el significado de lo que hacen y lo que pretenden a cambio de ello. Bajaremos al día siguiente a tierra y una vez saludado el jefe de la tribu, nos organizará una exhibición de los productos de varios artesanos del poblado. Vemos las casas, hechas sobre pilares, la mayoría de hojas de palma, algunas con chapa en el techo incluso algunas con paredes de chapa.
Conocimos a Simon, un viejecito que tenia 95 años y decía que se acordaba de cuando la guerra, debía tener unos 14 años entonces.
Mientras, todos estan en stand by, observándonos con curiosidad y sonriendo.
Los ves ir a pescar al anochecer o al amanecer, pero durante el día estan sentados en grupos a la sombra de los árboles charlando entre ellos. Alguno cultiva algo, pero mínimo. Los más trabajadores se dedican a hacer artesanía en madera para luego vendérnosla a nosotros.
Mucho no hay que hacer, decidimos continuar ruta y en unos tres días de navegación diurna, navegando entre islas muy frondosas y buscando unos buenos fondeos para pasar la noche llegamos a Tulaghi, una isla que está enfrente de Guadalcanal, en la que antes de la guerra estaba la capital, pero que quedo tan destruida que la trasladaron a Guadalcanal.
El último tramo, no ha sido tan pacífico como esperamos, vamos navegando con viento de 25 nudos mucha mar y corriente a favor, a 9 nudos y pico. Lamentablemente el fondeo que tenía previsto no esta tan protegido cómo debería para el viento fuerte, y nos vemos obligados a improvisar navegando casi 20 millas más. A pesar de todo esta vez conseguimos llegar de día y fondear dónde queremos. Es difícil, las cartas no son fiables y las fotos de satélite que tengo no son muy buenas. Pero nos las apañamos y fondeamos en un sitio muy recóndito.
Y como siempre al llegar, visita del chief, en su canoa, nos invita a visitar el poblado, nos traen unos cocos de bienvenida. Al día siguiente, nos vienen a recoger para llevarnos a ver un par de barcos japoneses hundidos muy cerca de dónde estamos. Los vemos desde el bote, porque no nos podemos bañar, está lleno de cocodrilos. Luego vamos al poblado, es muy bonito y ordenado, sin luz eléctrica, y las canoas sin fueraborda, como hace 200 años. Ocupa una explanada que durante la guerra primero fue base Japonesa, y una vez derrotados la convirtieron en un puesto de mando americano. No queda ninguna edificación, pero si las calles asfaltadas con unos canales inmensos para canalizar las lluvias. Ahora está llena de las cabañas de los locales Un grupo de jóvenes, unos descalzos, otros con chanclas, nos llevan de excursión a ver restos de material -japonés, un camión, cañones, hélices de barco etc. abandonado en la selva. Da impresión. Me vienen a la cabeza todas esas pelis bélicas, especialmente de cuando todavía eran en blanco y negro.
Sólo estamos un día, queremos bucear y vamos a la búsqueda de un centro de buceo. Pero descubrimos que las guías son antiguas y los centros que figuran estan cerrados. Los pueblos de Tulaghi son peligrosos, hay reportes de robos, o que se suben al barco cuando duermes,. Después de buscar fondeaderos seguros acabamos al otro lado de la isla, hemos tenido que navegar 8 horas. El lugar es bonito y tiene fama de seguro y la familia que lo lleva es muy acogedora. Tiene hasta una boya para amarrar barcos visitantes como nosotros,
Son dos hermanos que manejan la comunidad, nois reciben con cocos frescos decorados con flores. Nos enseñan con mucho orgullo su comunidad y nosotros les donamos una cadena de 20m para que puedan montar otra boya para otor barcos les puedan visitar y les reparamos con epoxi las entradas de agua de la canoa.
Nos cuentan que cada clan tiene su parte de tierra y la distribuyen entre sus miembros para que se construyan las casas, Que conocen la vida de la capital, estos estan a un par de horas de lancha rápida, pero prefieren la vida tranquila de su casa sobre pilares, y trabajar lo justo para poder comer ese día.
Aquí descubrimos que una de las cosas mas preciadas en estas ubicaciones remotas es internet, y ellos no tienen ni luz eléctrica, pero si tienen móvil, y nos piden si se pueden conectar a nuestra wifi, En el poblado había dos varones, se corre la voz y vienen los vecinos, esta vez sólo son 4.
Llevamos ya 2 semanas en estas islas y no he podido bucear, tengo ganas de ir a la capital Honiara a un centro de buceo. No hay mapas de dónde estan los pecios y son muy difíciles de encontrar, no somos capaces de ir por nuestra cuenta.
Honiara es feísimo, polvoriento y mal fondeo, por suerte un americano nos echó una mano y nos pusimos en un rincón aceptable. Es la capital y esta en Gadalcanal. Lo mas interesante el mercado, bastante limpio y encontramos casi de todo. Lo difícil, entenderse, al final ponen el importe en una pantalla de móvil para saber cuanto les debemos.
El único tourist office del país nos da un folleto dónde aparecen 5 centros de buceo, luego descubriríamos que solo hay 2 operativos. Fuimos con uno gestionado por una alemana, No les funcionaba el barco, solo nos llevaban a sitios que se podía acceder por tierra, y después de 1 hora de camioneta nos llevan a una playa llena de plásticos y latas. Por fin pudimos bucear, eran dos mercantes japoneses transporte de la guerra y en los que quedaban restos de la época. Frustrante. Me molestó tanto que me llevaran a una playa asquerosa, que no volvimos a bucear con ellos y nos fuimos de ese pueblo.
Decidimos cambiar de isla En un par de paradas muy exóticas llegamos a Nueva Georgia, bahías con nombre de Mbili, Telina, Kira. Aquí se lo trabajan más, nos ven llegar y salen a indicarnos dónde tirar el ancla, Y nos piden que vayamos a su casa a ver la artesanía que hacen. Disfrutamos mucho, su artesanía es muy buena, algunas cosas de ébano y maderas muy buenas. Nos da pena haber comprado ya y no poder hacer mas trueques. Pero es que no cabremos a bordo.
En Honiara nos preparamos para hacer trueque compramos artículos de pesca, camisetas de niño y mujer, gafas de sol, graduadas, etc. La ceremonia es que nosotros ponemos nuestras cosas en el suelo, ellos sacan sus piezas y empezamos el regateo, Normalmente té piden la mitad en dinero y la mitad en trueque. Creo que alguno salió ganando por mucho.
Mas tarde navegamos con mucho viento, pero mar calma dentro de la barrera de coral y entre islotes, llenos de poblados primitivos.
Estuvimos en varios fondeos y visitamos varios poblados, en uno llamado Telina en la Navaru lagoon, lo de las visitas a bordo para vender o intercambiar fue increíble. Muy divertido, bajamos a tierra y nos enseñaron una reproducción de una canoa de guerra, y pasamos tanto rato con ellos que acabé intentando arreglarles un fueraborda, no tienen herramientas, y no saben nada de motores, curioso, pues solo tienen eso para desplazarse. Aquí los niños vinieron adocenas, quizás que les diéramos caramelos tuvo algo que ver,
Estos días aprovechamos a ver una serie de Netflix sobre las batallas de aquí, los nombres, las playas y los sitios que aparecen son los que nosotros estamos navegando. Impresiona
En la primera parada aquí vemos un avión japonés en la playa, es de aluminio, no se ha oxidado, está en muchos pedazos, pero se reconoce perfectamente.
Nuestro destino se llama Munda, pero antes estuvimos visitando el islote en el que estaba la base de las embarcaciones torpederas en la que estuvo JF Kennedy, hay un pequeño memorial y se ven las trincheras y un bunquer. Cuando era pequeño, montaba maquetas de barcos y una fue la PT109, la de JFK que tuvo la base aquí, la hundieron dos islas mas adelante y gracias a que JFK, salvó a sus compañeros fue reconocido, con una medalla de corazón púrpura y la de la Navy por remolcar a un compañero nadando 4km. Me conocía la historia antes de este viaje, aquí profundicé a nivel de friki premium.
Munda es la bahía que más nos gustó, Pero navegar sin cartas es muy estresante y aunque navegamos de día y supuestamente con el sol en lo alto, cuando vamos a entrar entra un chaparrón con lluvia torrencial y no se ve nada, sufrimos mucho. Por suerte no le dimos a nada y pudimos disfrutar del poblado, que sorprendentemente estaba limpio, de una excursión a pie a ver la casa de un particular que ha recolectado mil artilugios de la guerra y tiene un mini museo, muy interesante, el mercado local, dónde me atrevía a comprar almejas y a cenar en un hotel con bufet de comida local incluido un cangrejo exquisito. Como curiosidad vimos navegar una canoa de guerra que habían usado horas antes en un desfile
Vamos al siguiente destino. Queremos visitar un resort, pero no encontramos el paso por el arrecife, lo intentamos hasta que le dimos con una de las quillas a un arrecife y tuvimos que echar marcha atrás.
Nuestra vida en el Periplo va a otro ritmo, en Noro, esperamos 4 díaspara poder hacer gasoil, Por lo menos fue barato, 0,72€ el litro. La razón era que un mercante iba a venir al muelle, y lo necesitaban libre. No íbamos a estar en la bahía todos esos días y volvimos hacia atrás, y encontramos otro paso hacia el resort, navegación superdifícil. Mónica se pasó más de una hora en la proa escudriñando los bajos, para evitar las piedras y varias veces tuvimos que echar atrás y buscar otro paso. El esfuerzo tuvo premio fue una cena con langosta y que pudimos visitar un islote muy curioso.
Aquí fueron caníbales hasta principios del siglo XX, y guardaban los cráneos de sus enemigos en casa, Con la llegada de la civilización les dijeron que eso no estaba bien, y llevaron muchos de esos cráneos a una islita que esta llena de ellos, nosotros fuimos a ver calavera island, y estas son las fotos que lo atestiguan.
Otra parada Mbaranga island, menudo nombre, aquí sí pudimos bucear, vimos un par de barcos japoneses, con buena visibilidad y se reconocían muy bien. El centro esta en un resort que se comía muy bien, era muy bonito y nos trataron estupendamente. Por fin pudimos bucear en buenas condiciones y disfrutando
Hemos pasado un mes en este archipiélago, no era como me esperaba, pero hemos aprendido y descubierto muchas cosas. Nos queda navegar hacia otra isla en la salida del archipiélago, no esta lejos unas 100 millas, y aquí nos tomaron el pelo, llegamos en domingo y el lunes fuimos a inmigración y aduanas. El de inmigración no estaba, y con el vuelva usted mañana, no nos pudimos ir hasta el jueves. Eso incluyó innumerables llamadas a la superiora en otra `parte del país, y que la final accedió a mandármelo por mail. Pero sin ese papel puede ser muy incómodo llegar al otro país. No estamos para correr riesgos.
Frustrado por perder una semana y pico entre el gasoil y hacer los papeles de salida, ponemos rumbo a Papua Nueva Guinea.


fantastica la aventura.. Que envidia….
Com sempre, super interesant
Molt bone experiencies amb contacte amb la gent local
Forta abraçafa
Que chulo y curioso leer todo esto. Me apasiona vuestro viaje! Felices fiestas!
Quines llocs que trepitgeu ¡¡¡ Des de caseta que maco ….però viure-ho fa enveja sana i respecte per tot el que afronteu (gent, mar, coralls…) Salut
La aventura sigue y es tan variada y cosas tan distintas . Es bien cierto que parece otro mundo, lo pasamos muy bien