Se acaba nuestra estancia en Australia, después de unas semanas en casa, en España para celebrar la boda de mi hijo Joaquín con Aimee, regresamos para navegar hacia los trópicos de nuevo. Nuestro siguiente destino es Nueva Caledonia
Este regreso no ha sido como esperábamos, habíamos encargado unos trabajos en el barco a realizar mientras estábamos en España, no lo han hecho y no podremos zarpar de inmediato cómo teníamos previsto, obligándonos a pasar unos días más acabando de poner el barco a punto.
Es junio estamos ya en pleno invierno austral, se nos ha pasado una ventana de buen tiempo para hacer la travesía, deberemos esperar a la siguiente.
Volvemos a Brisbane, subimos por el río por última vez, ya que allí es donde debemos hacer los trámites de inmigración y aduanas,
Para todas las largas travesía siempre contratamos los servicios de un router meteorológico, varios días antes de salir contactamos con Bruce Buckley estudiando si las condiciones meteo son para poder zarpar, decidimos que, aunque no eran buenas, había previsión de mucha mar y vientos siempre superiores a 20 nudos, saldríamos. Pero no estábamos ni tranquilos ni entusiasmados, y a pesar de que teníamos concertada la visita con los de aduanas, abortamos la partida. La última versión del parte que recibimos dice que es “posible” pero eso significa navegar con vientos de 30 nudos y olas de más de 4 metros. Y son casi 900 millas, es mucho para navegarlo todo con mal tiempo y no nos apetece. Hay riesgo muy alto de romper el barco, y lo que teóricamente ganas de salir antes, lo pierdes haciendo reparaciones.
Vamos a tomárnoslo con calma.
Al fin, después de una semana más de espera, parece que hay otra oportunidad, con mejores condiciones. Nos organizamos para sacar el barco del agua, y hacer un repaso de la obra viva, estos 4 meses en aguas muy sucias ha crecido bastante caracolillo, y en condiciones normales, bajo, buceo un rato y lo limpio, pero en la bahía hay tiburones y en el rio hay corriente y está muy sucio, prefiero el travellift.
Nos toca un lunes a la hora de la marea media, es al mediodía. Estamos fondeados en el centro de la ciudad, en el río, bajamos a tierra a hacer las últimas compras, y al regresar descubrimos que nos han robado nuestro bote auxiliar, nuestro Raqui II, que es cómo se llamaba. Con motor de un año y super preparado. Menudo disgusto.
Aventura para llegar el barco, no hay Water taxi, no hay otros botes, tomamos un ferry cruzamos y andamos al otro lado del río y en un club náutico nos prestan uno de remos para, corriente en contra, llegar al barco.
Llevamos a bordo muchos recambios y entre ellos un bote inflable y dos motores fueraborda, empiezo a prepararlo. Esta en una sentina, bastante escondido, nos lleva un rato ponerlo en cubierta.
El bote hacia 2 años que no salía al sol, y cuando lo hincho, descubro que está totalmente despegado, las colas de los botes inflables duran unos años, y este ya llevaba más de 10 con nosotros, ahora no vale para nada. Y el motor sin bote pues tampoco.
Nos toca comprar otro, por suerte no lejos de donde estamos hay un distribuidor de la marca y modelo que me gusta y podemos comprarlo, el motor no, me gustan de 2 tiempos porque pesan menos, y en Australia ya no está autorizada su venta.
Esto nos retrasa la salida otros días, al final y más de un mes más tarde, de la fecha inicialmente prevista podemos zarpar.
De Australia a Nueva Caledonia es rumbo este, es decir en contra de los alisios, y es en las temporadas de cambio, en primavera y en otoño cuando puedes encontrar vientos favorables, pero nosotros lo intentamos en el invierno ya muy establecido, y debíamos añadir las bajas, los temporales que hay cada semana en estas costas. Eso lo hace más difícil todavía. ¡Pensar que nuestro router meteorológico y nosotros para una travesía de menos de 1000 millas nos cruzamos 28 emails!
La salida de Moreton Bay, es con buen tiempo, aunque con el viento de proa que nos obliga a ir primero hacia el sur. Primero nos cruzamos con unas familias de ballenas y un poco más tarde con orcas, es época de migraciones y vienen del ártico y van hacia el norte. Siempre pensamos que podemos chocar, pues pasan muy cerca, a escasos metros de nuestro costado. No nos da tiempo ni de hacer fotos. El viento refresca, hay que poner rizos, la corriente inicial a favor ahora es lateral, estamos cruzando la East Australia current, Después de casi dos días ciñendo, el viento cambió hacia el norte, navegamos casi un día con el nuevo código 0, y luego el viento giró al oeste, se puso de popa y cayó de intensidad, nos tocó hacer 4 días a motor para llegar a nuestro destino. (tenemos autonomía para 10 a 12 días a motor con mar en calma y sin corriente en contra.) Es una pena quemar mucho gasoil, pero fue una travesía muy descansada. Nos alegramos de tomar la decisión de posponer la salida.
La llegada a Nueva Caledonia es muy tranquila y pasamos controles de bioseguridad bien, sólo nos confiscaron una manzana, única cosa fresca que quedaba a bordo.
Estamos en la marina de Port Moselle, en el centro de Noumea, bajamos la bici para hacer los recados que están lejos.
Nueva Caledonia, no tiene el glamur de la polinesia francesa. Es una isla minera, tienen el 10% de las reservas mundiales de níquel, y también se dedican a la extracción de cobalto y cromo. Hay muchísima industria auxiliar, y no tienen paro industrial, exportan atún, café y caña de azúcar, Sin embargo, de turismo anda bastante vacía, y desde las revueltas independentistas del año pasado aún no se han recuperado.
Es Francia y la eficacia se nota en todo, aunque isleña.
Durante la segunda guerra mundial, se alió con la Francia Libre de De Gaulle fue base de aprovisionamiento de americanos y australianos, que fueron los que dimensionaron la ciudad y construyeron el aeropuerto, las calles y avenidas. Visitamos un museo curioso.Esto que se ve en la foto es una carta nautica melanesia, las conchas son estrellas que usaban los antiguos aborigenes para navegar entre archipiélagos.

Podemos comprar el motor fueraborda que sustituye al que nos robaron en Brisbane, y me hice enviar desde Nueva Zelanda unas nuevas ruedas para el bote, el modelo que nos gustaba sólo lo venden allí. Ya vuelve a estar completo. Bote australiano, motor de Nueva Caledonia y ruedas de nueva Zelanda, todo exótico.
También nos encontramos con Tristán el rigger que nos ayudó a cambiar el estay un año atrás en Fiji, y aprovechamos para pedirle que nos haga una revisión de jarcia, está bien, pero acusa las más de 47.000 millas que lleva el barco. En un par de años o antes habrá que cambiarla.
Se nos perfora el calentador de agua, esas cosas que tienen los barcos, siempre hay algo que reclama nuestra atención, la pregunta constante es cuando será la siguiente cosa que fallará. Tenemos la suerte que hay varias tiendas especializadas y podemos comprar uno nuevo e incluso escoger modelo. La gaita es que estaba en un cofre dónde guardamos muchas cosas y, la perforación generó una fuga de agua se nos mojó todo lo que guardábamos allí, y estuvimos secando cosas dos días. Cómo os relato al barco nunca acabamos de dejar de hacerle cositas.
Llegamos a la capital Noumea, cuando era la fiesta nacional francesa en julio, esperábamos un festival polinesio al estilo del de Papeete, pero no es así. Una pequeña desfilada por el paseo y un baile popular al que nos apuntamos, es todo lo que hay. Pero lo pasamos bien.
También celebramos nuestros cumpleaños en un auténtico bistró y nos damos el capricho, no iremos a restaurantes los próximos 3 meses, ¡¡porque no hay!!
Desde el punto de vista náutico es bastante espectacular es una isla muy grande con montañas muy altas y rodeado de una barrear de coral, que crea una gran laguna interior, con muchas islas y muchos fondeos. Navegar por la laguna es muy agradable pero no es fácil. La distancia entre fondeos puede ser grande, hasta 45 millas o más. Hay que medir bien los tiempos para navegar de día, y hay muchos corales traicioneros. Pero las cartas están muy bien, son precisas y navegamos tranquilos, más adelante esta temporada ya no será así. Disfrutamos lo que nos queda de navegar en aguas civilizadas.
Nosotros fuimos a los destinos más espectaculares, el faro Amed de la entrada oeste, la bahía de Prony y la isla de los pinos. Los pinos son araucarias, pero de lejos parecen pinos, le puso el nombre Cook, ya que no hay ninguna isla con este tipo de árboles en todo el pacífico.
En esta isla esta uno de los fondeos más bonitos del océano, juzgad por la foto. No salen, pero las tortugas vinieron a visitarnos varias veces. La bahí es bonita, el agua turquesa y las playas espectaculares, pero hay que ir con cuidado, puede haber serpientes venenosas de mar, cómo la que fotografiamos nostros. La foto es en la isla del faro Amedé.
En isla de los pinos, tuve la oportunidad de hacer varias inmersiones bastante buenas. Y ve por primera vez un tiburón leopardo, y algunas estrellas de mar muy originales.. El agua está más fresquita que en el mediterráneo, voy con traje de 5mm.
El regreso a la isla principal fue estupendo, a toda vela con Spi y volvimos a ver ballenas. Que más puedes pedir si lo que más te gusta es navegar.
En la bahía de Prony, es curioso el paisaje, la tierra es roja y el fango del fondo también, se ven en la lejanía algunas explotaciones mineras.
A pesar de que salimos de Australia muy cargados de todo tipo de comida, no perdemos la oportunidad pudimos cargar quesos, embutidos y foie para las semanas que vienen.
Hacemos la salida y nos dirigimos de nuevo a las Vanuatu. En la ruta, aunque está prohibido parar, ya que una vez haces los papeles de salida debes dejar las aguas territoriales en 48 horas, nosotros paramos dos días en las islas de la Lealtad. No son tan especiales cómo nos imaginábamos, es difícil fondear y hay mucho mar de fondo, swell.
En realidad, nuestro destino son las islas Salomón, que están más al norte, pero nuestros amigos Jurguen y Heike, a bordo de su barco Valentino, de Alemania, con quienes viajamos juntos varios meses por Bahamas y Estados Unidos, hace 3 años y a quienes nos volvimos a cruzar en Belice, están allí. Siempre hemos mantenido el contacto, y esta vez al estar tan cerca, menos de 200nm, nos hemos desviado para pasar unos días juntos. La parada es breve, no queremos perder el tiempo haciendo los papeles de entrada y salida al país, nos quedamos en el barco y técnicamente es bastante correcto. Deberíamos haber avisado por radio, es todo.
Fondeamos a la entrada de la bahía de la capital, Port Vila, desde la que habíamos zarpado apenas hace 10 meses antes, con destino a Australia.
Desde luego una ruta lógica y corta no estamos siguiendo, nos hemos cruzado nuestra propia estela en las Vanuatu, en Por Vila, 5.750 millas y 10 meses después. Para ir al norte a las Solomon. Que están sólo a 200nm. A mí me ha merecido la pena, pero nos hemos comido algunas travesías de mal tiempo que nos sobran.
En nuestra ruta hacia el norte y cruzamos todo el archipiélago de las Vanuatu a lo largo, casi in parar, solo aprovechamos para hacer una parada en una bahía muy bonita que nos había quedado pendiente, antes de dar el último salto hasta Lata, puerto de entrada en las islas Salomón, 490 millas después de las Vanuatu, y 605 de Nueva Caledonia y 2.009desde Australia. Casi nada.


Un abrazo Joaquín y Mónica. Gracias por vuestros relatos.
Gracias bellos.Me hacéis soñar despierta .Ganas de veros. Besos fuertes
felicitats per la boda del teu fill
agraim els teus relats molt interesants i que sempre ens aporten cosas novas , curiosas i que moltes vegades son una gran font d’imaginació i sabiesa per poguerlas solucionar.Una abraçada