En una navegación alrededor del mundo hay muchas opciones de rutas, pero al pasar por esta parte del mundo, el sudeste asiático, siempre se pasa por Indonesia.
Es un país enorme, con mas de 17.000 islas, y unos 4.500km de oeste a este.
Existe como tal, desde después de la segunda guerra mundial, antes eran sultanatos, protectorados y alguna colonia europea, ya os iré contando por zonas, a medida que lleguemos.
En población con cerca de 290 millones de habitantes, casi 300 etnias y unos 580 idiomas y dialectos, siendo además el país del mundo con mayor número de musulmanes, tiene unas dimensiones extraordinarias.
Con lo que acabo de contar, os daréis cuenta de que depende de en qué parte del país estemos las cosas pueden ser muy diferentes.
Nosotros llegamos a Indonesia por el este, después de visitar las islas Solomon y Papua Nueva Guinea. La isla grande de Papua, la mitad occidental corresponde a Indonesia, llegamos por el norte y teníamos referencia que en una isla que esta al norte, llamada Biak, te hacían los trámites de entrada al país muy fáciles, Y por esa razón, decidimos que nuestra entrada sería por allí.
La travesía de unos tres días desde Papúa fue placentera y tranquila. vientos favorables la mayor parte del tiempo. Algunos chubascos, algo habituL, y como luego será la tónica navegando por aquí, algunos troncos enormes flotando y bastantes barcos de pesca.
El fondeo a nuestra llegada, aunque en las cartas parece una costa abierta, en realidad se encuentra entre la costa y una barrera de coral, que sólo tiene una entrada, vamos despacito, no nos fiamos de la carta. Vamos a ojo. Mientras vamos entrando y mirando a la costa, en la ciudad de Biak hay una sucesión de Mezquitas, e iglesias cristianas, con sus enormes cruces. Parece una competición, a ver cuál es más alta.
En Indonesia, como en todo el sudeste asiático les encanta la burocracia y sabemos por otros navegantes que algunos han llegado a tardar 4 días en cumplir las formalidades de entrada. Por eso la mayoría recurrimos a un agente para que se ocupe y agilice los trámites.
En Biak, está Ahmed, un personaje de origen egipcio, vivido en los USA, y casado con una musulmana local, Julia, que además de regentar un hotel, un centro de buceo, y lo que el denomina un Yacht club, se encarga de hacer de agente.
Resultaron , además de muy profesionales, un encanto de personas. Les hace mucha ilusión que los de los barcos paremos allí y se esfuerzan en hacernos todo muy fácil y agradable. Y a nosotros nos gusta mucho que nos traten bien.
Sólo anticipándole nuestra llegada por wspp, ya nos tramitó los visados y nada más llegar, organizó que las autoridades vinieran a bordo para la primera tanda de trámites. Miorad las fotos, creo que subieron a bordo 11 personas.
Ese mismo día llegaron nuestros amigos daneses y alemanes con los que también habíamos salido juntos desde nuestra última parada en Papúa.
Ahmed nos mete a todos en su miniván y nos lleva a Inmigración, hemos estado en docenas de oficinas de inmigración en este viaje, pero ésta era la única que ofrecía helados gratis a los que esperamos. Acabamos de hacer los tramites, fotos, firmas, etc., en menos de 4horas todo listo. Creo que es un récord en el país.
Empezamos con el “descubrir” otro país, primera parada: un cajero. Hay que familiarizarse con la moneda local, el cambio es 20.000IDR, (rupias) por cada euro. El cajero sólo te da 1.250.000IDR cada vez, poco mas de 60 euros, para sacar 300€ te llevas mas de 6.000.000 de rupias, lo que en billetes es un montón.
Sólo hemos hecho una visita al cajero y ya ha tenido emoción. La que nos espera.
Ahmed nos tenía preparada una sorpresa, y es que son las fiestas locales de Biak, y ha organizado que vayamos a verlas y participar. Para ello lo primero nos pide que nos pongamos un penacho de plumas en la frente. Me encanta, hoy vamos a hacer el indio. Juzgad por esta foto.
EL festival tiene sus actos centrales en un descampado enorme, como de un par de campos de futbol, con un follón de gente increíble, han puesto una muestra gastronómica, con muchas casitas que ofrecen comida y bebida y en el centro y debajo de una carpa inmensa, con mesas sillas y están los VIP y nos ponen a nosotros. De cara un escenario inmenso.
Es curioso, levantan a las señoras que estaban sentadas, para que nosotros nos sentemos en primera fila. Ellas no sólo no protestan, si no que estan encantadas en estar cerca nuestro. No vienen muchos extranjeros por aquí.
Las autoridades y muchos espectadores, de los que estan sentados, van muy elegantes con sus trajes ellas y camisas ellos de seda, pintados de flores con colores muy vistosos, y al ir muchos iguales, deducimos que eran como congregaciones. Bastantes llevan el penacho de plumas en la frente como nosotros, y a ellos les resulta muy halagador, que nosotros también lo llevemos.
A parte de la curiosidad de verlos en ese momento especial, hay muchas cosas que nos sorprenden. La primera es su tamaño, el mas alto no llega al 1,70m con lo que los 6 guiris que somos nosotros, les sacamos mas de una cabeza a todos.
Ellos no estan muy acostumbrados a ver a un occidental o un europeo, y constantemente nos piden que nos hagamos fotos con ellos, y cuando posamos les parece un honor. Se ríen, nos tocan, y nos da la sensación de que les encanta que estemos allí.
Nadie habla inglés, y si no es por nuestro Ahmed no nos enteraríamos de nada.
La primera parte del espectáculo es un poco aburrida, son parlamentos de políticos y militares, creemos que dan algunos reconocimientos y poco más. Pero nosotros lo pasamos en grande, todo el mundo nos mira, pregunta de dónde venimos, hay que decir Europa, si no es demasiado complicado.
Al cabo de un rato, y pensando que esto iba a durar mucho, nos piden que nos cambiemos a otro sitio, viene por la explanada una columna enorme de hombres vestido a la antigua usanza con faldas de paja, tatuados de blanco cara y cuerpo, con aspectos de guerreros de otra época. Esta columna, va rodeade de una marabunta de gente, acompañada de musica, como acabo de decir, todos bajitos, entre la que nos metemos y nos llevan. No sabemos inicialmente a dónde, pero es muy divertido, todos de fiesta cantando, tocándonos y sonriendo. A los niños les encanta tocarnos la mano, alguno nos la besa como saludo.
Y es que escasos 5’ de esta marcha multitudinaria, llegamos a una parte de la explanada donde hay un fuego enorme, con rocas encima, y el espectáculo que va a comenzar consiste en ver como estos guerreros van a andar sobre las piedras candentes.
La multitud es enorme, pensamos que lo vamos a ver apretujados como estamos entre todos ellos, pues no, hay una mini carpa que sólo da para 5 sillas de ancho, y 4 filas de fondo. Es obviamente para las autoridades Y a nosotros nos sientan en fila 2 y al resto de guiris en fila 3. Le veo el cogote a la máxima autoridad y su mujer, que están justo delante nuestro. Se giran para agradecernos que estemos allí.
Los guerreros empiezan a andar, y a saltar, con los griteríos de sus familiares y amigos, en un momento dado, el militar de mi izda., ya mayor y con muchísimas condecoraciones en su uniforme de gala, se descalza y también participa en el ritual, en el que entendemos que sólo participan los de una determinada etnia.
Nadie muestra signos ni de heridas ni de quemaduras, ni muecas de dolor, pero que estan candentes, damos fe, estábamos en primera fila
.https://vimeo.com/1214560044?fl=tl&fe=ec
Es una sensación enorme, llegar a un país tan exótico, y nada mas llegar tengas este festival de bienvenida.
Y las sorpresas de Ahmed, no se acaban, las autoridades le acaban de comunicar que tienen una cena para ellos en un hotel a las afueras y nos han invitado a ir. Así pues, una pasada rápida por los puestecitos de comida y de nuevo al miniván.
Al llegar nos espera una troupe de bailarines, todos muy caracterizados y que me dejaron la estupenda foto.que está al principio de este post.
El hotel es de lujo, antiguo, pero con jardines espectaculares, piscina desbordante, y música en directo. Y un buffet enorme con su comida, pescado, marisco, carnes, verduras, frutas. Nos pusimos como quisimos, eso si con agua. No es un país musulmán, pero siguen muchas de sus tradiciones, no hay ni alcohol, ni cerveza ni refrescos. Agua.
Menuda bienvenida, creíamos que mejor no podía ser.
Pues sí, al día siguiente había un espectáculo en la calle, de nuevo muchísimos puestos de comida en la calle y las familias paseaban y comían para hacer tiempo para el espectáculo.
Junto a la zona dónde se desarrollaría el espectáculo habían puesto una mesa larga para autoridades en el centro de la calle, toda llena de comida estupenda, y nos volvieron a invitar a sentarnos con ellos, volvían a estar los de los mismos uniformes que la noche anterior.. Ahí descubrí, lo que hasta ahora es mi plato preferido de Indonesia, el cangrejo de caparazón blando cocido y picante. Me parece una exquisitez, y donde encuentro que hay lo pido, incluso lo he comprado a veces para llevar y tomármelo tranquilamente en nuestro barco, ahí sí, con una cerveza muy fría.
Fue una pena no poder hablar con nadie, sólo sonreímos y eso sí nos hacen miles de fotos. Seguimos con nuestro penacho de plumas, El espectáculo es curioso y lo pasamos muy bien. No entendimos casi nada.
Decidimos quedarnos unos días, en Biak, primero gestiones nuestras, resultó imposible comprar una tarjeta para el teléfono tipo SIM siendo extranjeros, y comprar carne fue una frustración enorme, sólo vendan boques congelados de1 kg, para cortar a tiras y servirla muy cocinada con arroz y salsa picante. No hay cerdo, ni cordero.
Visitamos algún sitio curioso, como un antiguo puesto de los japoneses durante la II WW, que está en una cueva subterránea enorme, y es que aquí también fueron bases de la guerra del pacífico.
Pudimos hacer unas cuantas inmersiones, incluido a un avión que estaba muy cerca de dónde fondeamos el barco, y descubrimos por nosotros mismos algo que ya nos habían adelantado otros navegantes, y es que los indonesios son muy sucios, algunas inmersiones, aunque el agua estaba muy clara, resultaron que el fondo estaba lleno de todo lo que tiran, neumáticos, botellas, plásticos y lo encontré muy desagradable.
También quisimos probar la comida local, en un restaurante local, y tuvo su emoción, sobretodo por el picante. Todo picaba, todo.
Con Julia y Ahmed, todo era muy fácil, y nos organizaron para ir al super, a comprar carne, incluso nos atrevimos a ir a una peluquería local, donde los lugareños, se lo pasaron muy bien con nosotros, eso sí sin poder hablar nada más que por signos. ¡Nos propusieron un montón de servicios, dijimos que si a todo y estuvimos 3 horas!
Esta fue nuestra primera semana en Indonesia,


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