En Ciudad del Cabo no hay muchos navegantes, el mar es muy duro, el clima también, y en la costa no hay fondeos ni zonas abrigadas.

Pero, sorprendentemente, son grandes constructores de barcos, con más de media docena de astilleros de barcos deportivos, como Roberston and Cain, Knysna, Southern Winds o Maverick. Esto hace que haya una industria auxiliar muy potente, y que algunos sepan bien lo que hay que hacer.

La ciudad cuenta con muchas tiendas y gente especializada, pero hay que encontrarlos y, si algo tiene que venir de fuera, hay que pedirlo con tiempo: unas 6 semanitas de espera no te las quita nadie.

Hemos comprado un Spi y varias fundas a North Sails, son muy competentes, y la velería es grande; llegan a hacer 100 velas al mes que exportan a todo el mundo.

Las tiendas de cabullería impresionan, difícil encontrar tanta oferta en nuestra tierra.

Como los extranjeros que vienen a recoger un barco aquí somos pocos y nuestro inglés nos delata, ya nos conocen todos. ¡Con deciros que en el Salón Náutico que se ha celebrado aquí nos conocían en varios stands!

Por eso y porque hemos incordiado a casi todos.

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