Nunca acabas de estar listo del todo. Pero hay que preparase porque nos vamos de verdad. Las instalaciones han acabado tarde y hemos probado casi todo, salvo el Spi, que lo probaremos durante el viaje… no ha dado tiempo antes.

Uno de los grandes retos es acertar a calcular bien las compras: Mónica se ha encargado de las listas, lo cuál implica hacer varios viajes al supermercado. Hay que llevar comida y bebida para más de un mes. El arte de esto consiste en estibarlo y que quepa todo. Una vez más, salimos exitosos del reto.

 

 

El vino sudafricano es bueno: nos vamos con 130 botellas. Escogidas aleatoriamente eso sí; así que ya veremos con qué sorpresas nos encontramos.

Llevamos 1100 litros de gasoil, 780 en los tanques y 350 en bidones, ¡cómo para hacer casi 2000 millas a motor!  Hemos comprobado que en modo ahorro gastamos unos 2 litros por milla, y vamos a 5 nudos. Esperamos que no haga falta más. Recordad que los catamaranes cuentan con dos motores, pero que se suele ir con uno solo cada vez, y alternando.

Cargando gasoil

La documentación definitiva del barco ha aportado algo de emoción. Venía desde Cardiff (United Kingdom), y ha llegado la misma mañana que teníamos previsto zarpar, ¡por los pelos no hemos tenido que retrasar la salida un dia más!

Ahora nos quedan los trámites de salida, y no son pocos:

  • Pedir el documento de salida de la marina del Waterfront, una hoja que sólo dice que nos vamos.
  • Ir al Royal Cape Yacht Club a solicitar la carta de salida, son los únicos autorizados a emitirla, así que con la anterior confirman que nos vamos.
  • Ir a Capitanía a pedir el permiso de salida.
  • Pedir a Aduanas que vengan a bordo a inspeccionar que nos llevamos todo lo que declaramos que trajimos en el container.
  • Solicitar en otra ventana de Aduanas que también vengan a sellar las facturas de lo comprado. Para lo que viene otro inspector a bordo.
  • Ir a Inmigración para que sellen los pasaportes.

Se parece al ‘Vuelva Ud. Mañana’ de Larra, pero en africano, y teniendo que descubrir dónde está cada cosa. Además para acceder a cada lugar es preciso pasar un control de seguridad, creo que hemos superado unos nueve. Nunca sabré si me he enterado bien de todo lo que hemos hecho ni si los trámites se han completado adecuadamente. Espero que sí.

Pero tiene su emoción y lo disfrutamos. Este de la foto es el que ha venido por segunda vez al barco para sellar las facturas y dice que nos mandará un cheque a casa con el IVA de las compras que hemos hecho aquí ¡Ya veremos!

‘Customs’ a bordo

Siguiente paso: soltar amarras,  zarpar.

 

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