La ruta de Cape a Rio, pasa por Santa Helena, de la que ya hablaremos cuando estemos allí.

Y en la ‘subida’ a Santa Helena, la ruta va paralela a tierra, subiremos del meridiano 33 sur al 26 hasta Namibia, y luego al 15 Sta. Helena,

Así que dejaremos poco a poco el frío, y 500 km al norte haremos una paradita. Primer país, después de Sudáfrica en nuestro periplo.

La salida de Saldanha la volvemos a hacer de noche. Primeras horas a motor y luego ya, montados en la corriente de Benguela, la que va desde el Antártico hasta el Golfo del Congo (a veces de hasta 1,5 nudos)  nos lleva rápidamente hacia el norte. ¡¡Los 20 nudos con rachas de hasta 27 de aleta nos ponen a ratos por encima de 8 nudos, y vamos planos!!

Más emocionante no puede ser. Tiempo fantástico, rumbo directo y a la velocidad prevista.

El tiempo fantástico ha incluído unas 150 millas de niebla, y es que aquí cuando se mezcla el aire caliente del desierto con la corriente de agua fría que viene del sur, son famosas sus nieblas. Por eso hubo tantos naufragios y se le llama a la zona norte de este país la costa de los esqueletos. Y debéis tener en cuenta que navegamos a 50 millas de la costa!

Vemos bastante fauna. Las focas, que están casi siempre dormidas en superficie y se pegan buenos sustos cuando nos acercamos, están casi siempre a la vista. Hay muchísimas. Según cuentan, consumen más pescado que todos los barcos de pesca de la región, cada una hasta el 8% de su peso cada día. Los machos pasan de los 250kg. Haced cuentas.

Delfines, que aquí son más pequeños que los mediterráneos, y sus manadas muy numerosas, a veces saltan y se dejan caer de lado delante nuestro. Es un espectáculo verlos.

Y excepcionalmente, vemos ballenas. Hoy ha sido uno de esos días; la hemos visto de lejos, pero saltando. Eso siempre es emocionante. Con las olas rizadas y largas y el cielo gris, a mí me resulta algo increíble. Grabado en la retina para mucho tiempo!!

Cada día el barco reclama un poco de atención, hoy han sido los filtros de la potabilizadora, solo con 10 horas ya se han obstruid  por la cantidad de plancton que hay aquí. Y la antena del VHF, que se ha aflojado y le ha tocado a Guillermo subir al palo a apretarla. Se movía bastante en el tope, y ha bajado un poco golpeado después de un rato soportando los bandazos allí arriba.

El viaje es una delicia, cada día más calor, comiendo a la mesa, y durmiendo como en casa.

Nos hemos dividido las guardias entre los cuatro, y son de 3 horas durante la noche y de 4 las diurnas. De este modo, una vez sales de guardia, te quedas en standby por si el que te releva te necesita y no te vuelve a tocar hasta dentro de como mínimo 6 horas. Así que vamos muy descansados. Al ser asimétricas van rotando y cada día te toca una hora diferente.

Era la parte del viaje, a priori más temida por los temporales de la zona, pero hemos escogido una buena ventana de tiempo.

¡Gracias Poseidón por cuidar de nosotros!

En casi 3 días nos plantamos en Lüderitz, el primer puerto de la costa de Namibia, en nuestra trayectoria. 430 millas desde nuestro último puerto, casi 500 desde el Cabo.

El plan B y nosotros ya llevamos 950!! No está mal.

Es un sitio fascinante con sus reminiscencias alemanas. El tal Adolf Lüderitz mandó a un compatriota suyo a comprar las tierras al jefe local, y años mas tarde el canciller Otto von Bismark, lo proclamó protectorado alemán.

El primer nombre se lo puso el portugués Bartolome Dias, el mismo que llegó hasta Mossel Bay, y la denominó Angra pequeña, ya os anticipo que nuestro destino en Brasil es Angra dos Reis. Cerca de Rio! (Angra= bahía).

Esta zona tuvo gran importancia  cuando la fiebre de los diamantes.

La entrada tiene su emoción, muchos bajos de rocas, señalización justa, y, como no, la hacemos casi de noche!! Entre la isla de los pingüinos y la isla de los tiburones! Menudos nombres!

Contraste de mar y desierto!!

 

 

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