Hola amigos, soy Mónica,  esta vez os escribo yo.

No pretendo emular a Karen Blixen, sólo  contaros algunas de nuestras sensaciones, experiencias y curiosidades que hemos aprendido.

Ya salimos de África rumbo a América. Nos llevamos nuestro nuevo barco, algunos nuevos amigos, muy buenos recuerdos y unas cuantas sensaciones.

Hemos estado en Sudáfrica casi 3 meses. Salimos de casa a mitad de nuestro verano y llegamos aquí en pleno invierno en el Hemisferio Sur; diría que esta fue nuestra primera extraña sensación, pasar dos inviernos en el mismo año.

Aquí ha sido un invierno muy frio y muy, muy lluvioso, lo cual para este país ha sido fantástico después de haber tenido 3 años de una tremenda sequia, pero a nosotros se nos ha hecho muy largo. Incluso en los días soleados, hace frio,; el viento que sopla habitualmente viene directamente de la Antártida , sin encontrar tierra que lo caliente, y además sube la corriente de Benguela, con un agua que nunca está a mas de 14 o 15 grados, ni en verano.

Pero ahora  ya ha llegado la primavera o casi verano y hemos pasado del anorak a la manga corta en 2 dias. Extraña sensación para nosotros ver en las tiendas los adornos y arboles de Navidad que ya han empezado  a montar, mientras estamos a 27 grados…

Y esto ha coincidido con nuestra salida definitiva de Cape Town, donde hemos estado preparando el barco todo este tiempo. Esto ha sido mucho mas difícil de lo que nos habíamos imaginado.

Creíamos que estar en la misma ciudad que el astillero que ha fabricado el barco facilitaría las modificaciones y la instalación de equipos en el barco, pero no ha sido así.  Han sido muy amables y puedes percibir que quieren ayudarte, pero aquí las cosas van a otro ritmo, se trabaja de otra manera. Son muy informales en cuanto a horarios, nunca sabes cuando van venir o no, vienen, están un rato, se van,  van a buscar una pieza,  les falta una herramienta, la pieza viene de “overseas” y tardará 6 semanas en llegar…  llega a ser desesperante.

Y siempre dan la misma explicación, con una sonrisa  “oh, this is Africa “, como cantaba Shakira.

Los Sudafricanos son muy simpáticos, siempre te preguntan de donde eres , cuanto tiempo vas a estar en su país, si te gusta, te aconsejan sobre lo que ver, sobre lo que comer, en fin, son muy agradables. Además a los Españoles nos tienen mucha simpatía, siempre nos recuerdan que España ganó el mundial de futbol en Sudáfrica…

Sudáfrica es una mezcla de razas y culturas; blancos, negros, indonesios, malayos, hindúes, mozambiqueños, de Madagascar, todos han dejado su huella y tradiciones.  Ya os ha explicado Quim un poco de historia y como llegaron todos ellos a estas tierras.

Aunque hace ya algunos años que acabó el Apartheid, todavía es muy patente la supremacía de los blancos . En la mayoría de las empresas, el que dirige y controla es blanco y los trabajadores son negros, en los restaurantes los camareros y cocineros son negros y los responsables o propietarios blancos , los barrios de  magníficas casas y mansiones los habitan mayoritariamente blancos y los barrios de chabolas los negros. y todo es así. Aunque estos está cambiando, no se favorece en absoluto a los blancos y por supuesto se ven muchos “non-white” con mucho poderío y en puestos de responsabilidad. Nos ha dado la sensación de que están muy orgullosos del país que están constuyendo.

El retraso en las obras del barco nos ha impedido disfrutar del país todo lo que queríamos. Aun así, hemos podido ver algunas zonas de la región de Western Cape y es precioso. La costa agreste y peligrosa, llena de bajos, en la que puedes ver ballenas desde tierra; paisajes muy verdes, montañas muy escarpadas, la muy verde  Garden Route ( a la que nos acompañó mi madre), zonas de viñedos de Paarl, Stellenbosch, Groot Constantia y el precioso valle de Franshoeck (recomendado por los sudafricanos y por nuestro amigo Nick en Barcelona) .

Nos hizo mucha ilusión llegar al Cabo de las Agujas, aunque fuimos en coche, ya que no nos daba tiempo de ir  en barco. Este cabo es el punto mas al sur de África, por tanto en principio uno piensa que a un lado tiene el Océano Atlántico y al otro del Océano Indico. Para los que navegamos, estar allí es toda una “sensación”.

Sin embargo, técnicamente no es allí donde se encuentran los dos océanos: es en el temido Cabo de Buena Esperanza, donde se encuentran la corriente cálida de las Agujas que viene del . estro amigo por los sudafricanos y por Nick e barcelona)iente de las Agujas que viene del restautrantesOcéano Indico y la corriente muy fría de Benguela que viene de la Antártida. El choque de estas dos corrientes hace que se monten unas olas y temporales tremendos, antiguamente su nombre era el “Cabo de las Tormentas”. Por eso, del Cabo de Buena Esperanza aquí dicen “Cape Point, where two oceans meet” . Un sitio precioso, desde donde impresiona mucho ver como rompe el mar.

Casi todo el tiempo hemos estado en Cape Town preparando el barco , como ya sabéis. Esta ciudad  y alrededores es como una burbuja de civilización occidental en la punta sur de África. Podría ser una ciudad europea o norteamericana, pero lejísimos de todo. Como dicen ellos mismos, “es el primer mundo, dentro del tercer mundo”.  La llaman la “Mother City” , porque aquí empezó a colonización de estas tierras; además ellos bromean diciendo que se llama así porque aquí todo tarda 9 meses…

Hemos tenido la suerte de estar en la marina del  V&A Waterfront. Es una marina muy tranquila, limpia y segura, en el centro de la ciudad, rodeada de todo tipo de atracciones, tiendas, supermercados, desde donde ir andando o en bici al centro de la ciudad.  Hemos tenido a las focas por vecinas, las oíamos gemir fuerte de noche y las veíamos nadando o en los pantalanes durante el día; toda una sensación despertarse con las focas al lado!

Como también lo es salir a navegar a la Table Bay y ver las focas nadando y jugando con el barco. Y los delfines, muchos delfines, delfín austral, son pequeños  y siempre vienen a saludarnos y jugar con las dos proas del barco, cruzándose entre ellos de una a la otra, una especie de baile alucinante.

De fondo, la imponente Table Mountain y las montañas de los Doce Apóstoles que caen al mar, todo un espectáculo.

 

 

 

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