Cuando navegas por ahí, lo que echas mas de menos es a la familia y a los amigos. Y a todos los que hacen algo parecido, lógicamente les pasa igual.

Así que cuando nos encontramos con alguien que hace lo mismo que nosotros nos hace tanta ilusión como si fuéramos amigos de toda la vida.

Si además su planteamiento de viaje es similar o por rutas parecidas rápidamente te sientes muy próximo.

Además, son los únicos que entienden de verdad “esta pequeña locura” que supone la vida de crucerista.

En Angra dos Reis, nos hemos reencontrado con el “Oroboro”. Sus propietarios Francesco y Yuka, italiano y japonesa, habían comprado un catamarán como el nuestro en Suráfrica, y los conocimos allí, y casualmente habían escogido como ruta la misma que la nuestra.

OROBORO

Ellos nos organizaron una estupenda comida de despedida en Ciudad del Cabo.

Así que, aunque ellos partieron unas semanas más tarde nos hemos reencontrado, y no ha hecho mucha ilusión.

Así que las cenas en grupo y con intercambio de culturas, japonesa y española, han sido continuas.

Con ellos han hecho la travesía del Atlántico Joao y Ligia, él  portugués y ella de Mozambique, que les aportaban su experiencia de nada menos que 2 circunnavegaciones, una de ellas en catamarán.

Así que además de compartir experiencias y estar todo el dia hablando de los cacharritos que llevamos cada uno y de como nos va, en el caso de Joao, nos ha dado copia de sus diarios de navegación, ahora va todo en un USB, que nos van a resultar muy útiles para cuando lleguemos a esas zonas en las que ya han pasado.

 

También estaban Ricardo e Isabel, y una vez todo ha sido muy especial, Ricardo además de todo lo ya relatado es un consumado cantante y guitarrista, así que las veladas con habaneras y caipiriñas han sido inolvidables.

 

 

 

 

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