Por fin llegamos a Salvador de bahía.

Es un lugar muy importante en la historia de Brasil. Aquí se mezclan, y se ven siempre, las culturas indígena, portuguesa y africana. Y lógicamente las razas también.

La bahía, es la segunda mas grande del mundo, después del golfo de Bengala, y da nombre al estado. La descubrió Américo Vespucci, y como era el 1 de noviembre le puso el nombre de Bahía de todos los Santos, que es el que todavía conserva.

Por aquí han pasado navegando y parado todos los que en su momento hicieron las grandes navegaciones, y al igual que Ciudad de Cabo, era parada obligatoria para reavituallar. Así que también pasaron Magallanes, Drake, Cook, etc.…

Ha sido Portuguesa, unos años fue tomada por holandeses, y luego reconquistada portuguesa

La ciudad, Salvador, ahora Patrimonio de la Humanidad, entre 1550 y 1850 absorbió una gran cantidad de los 3 millones de esclavos (si son muchos y no me he equivocado) que se trajeron de África, primero para trabajar la caña de azúcar y luego el tabaco.

Eso ha dejado aquí la cultura africana, en la música el candomblé, la danza como la capoeira y la comida. Y están muy orgullosos de su particular cultura bahiana.

Salvador fue la capital del Brasil durante 200 años hasta que, en 1763, la trasladaron a Río. Era la locomotora económica del país, algo de eso queda, pero ya vereis que mucho en ruinas.

El casco antiguo, está siempre animado, y eso que ahora es invierno y casi no hay turistas. Mucha música callejera y muchos puestos de comida. Pelourinho es el nombre del barrio principal y donde siempre pasa todo.

Tiene multitud de Iglesias, las guías dicen 365, una para cada dia pero no es cierto, sólo tienen casi 180, y lo que impacta es que entre semana las llenan, y alguna suele ser muy especial sus celebraciones, no solo cantan si no que también bailan.

La ciudad está en dos niveles, uno al lado del mar en la bahía, y la cidade alta, encima de unos riscos que se suben por un ascensoar, varios cremalleras o unas interminables rampas.

Por San juan, celebran mucho las fiestas, les llaman juaninas. Hay verbenas y bailes en todos los pueblos y es fácil ver las señoras con los trajes típicos. La música, que a mí me suena a verbena, y es un poco monótona le llaman Forró. Bueno las fiestas de San Juan les duran una semana. Los puestos de comida son increíbles hay de todo y en todos los sitios, les encanta ir comiendo y bebiendo por la calle.

La ciudad es el centro del casco histórico está muy conservado con sus casas de colores y todo bonito, pero en cuanto te sales de las ocho calles que lo componen, esta que se cae, son los restos de una época de esplendor que acabó hace 250 años, y que el clima lluvioso la economía siempre precaria y la corrupción con el desinterés hace que de pena verlo.

La parte moderna, es todo lo contrario, edificios lujosos, centros comerciales incluso una marina de lujo con varios restaurantes de diseño. Pero no hemos venido a ver eso.

La Bahía es muy extraña, he dicho que es grande, pero una gran parte de ella no se puede navegar porque no hay fondo, y no te puedes salir del canal balizado porque embarrancas. Es extraña, porque a pesar de ser bonita se han empeñado en llenar cada esquina de muelles comerciales, refinerías o plataformas de descarga de petroleros, así que la zona que nos queda a los turistas-viajeros, es poca.

 

En otras partes hay pequeños pueblos tradicionales, dónde salen a pescar cada dia a mano y a remo. En otros pueblos turísticos, ahora casi cerrados esperando a sus veraneantes la siguiente temporada. Aun así, es espectacular.

Se ven navegar muchas barcas tradicionales, muchas a remo, algunas con vela de quita y pon, y algún Saveiro, que eran los antiguos barcos planos de transporte por la bahía, palos sin casi jarcia, ni crucetas, planos sin quilla,  llegaban a cargar varias toneladas.

La Bahía es todavía escenario de muchas regatas, y parada de la varias regatas internacionales alrededor del mundo, o transoceánicas como la Rochelle Salvador, la Jacques Vabre, incluso una minitransat 6.5 hace años

El primer fin de semana coincidimos en una cala con un grupo de amigos que habían ido en sus catamaranes, y nos dieron todas las instrucciones de dónde podíamos ir y sobre todo donde no, porque es peligroso.

Mucho nos habéis preguntado por los piratas, los asaltos y el riesgo de que nos ataquen o nos roben. Bueno pues ya hemos llegado a la zona “caliente”, desde aquí al norte, es cada vez mas pobre y cada vez mas comprometido. Tanto que hemos seguido la recomendación de “disfrazarnos”, que no ha sido otra que sacar la bandera de UK, que llevamos y poner en su lugar la de Brasil, y ya nos han dicho que si la marina nos para que lo entenderán. Ahora sólo fondeamos para pasar la noche en los sitios que estamos muy seguros, y además ponemos la alarma, por si acaso.

La anécdota ya la tenemos: a los dos días de llegar estábamos paseando por el casco antiguo, que se comunica con el puerto, dónde teníamos amarrado el barco por un elevador de unos 10 pisos. Desde el pie del elevador al barco no hay ni 600 m. El caso es que nos habían dicho que era peligroso y mejor tomábamos un taxi. Mientras lo comentamos con nuestros amigos Yuka y Francesco, veo cerca una patrulla de la policía militar. Aquí van vestidos como los Seal. Y les pregunto si es seguro, me dicen que no mucho, pero que no nos preocupemos, que nos acompañan y nos escoltan hasta el barco. La anécdota es divertida, pero cuando pienso que mientras esperábamos para cruzar el semáforo, dos de los tres que nos “protegían”, miraban hacia atrás y alrededor, me hace pensar que deberemos ser cuidadosos con este tema, no esta esta parte del globo para bromas. ¡Luego nos hicimos un par de fotos con ellos y ellos también nos las hicieron a nosotros!

El referido encuentro con los navegantes brasileños, además de divertido, aprendimos muchísimas cosas y nos fue muy útil, ya que nos facilitaron el acceso a su Club Náutico, el de Aratú, en dónde hemos acabado dejando el barco casi siempre, ¡por seguro y barato! Está lejos del centro, pero en una bahía muy protegida, así que los frentes fríos del sur los vemos en las previsiones meteo, y en la lluvia que suelen acompañarlos.

En la Bahía hemos estado en bastantes sitios, y nos queda mucho por descubrir, vamos haciendo nuestra vida cotidiana…

 

algunos dibujos

 

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