Ha llegado el momento de dejar Brasil. Después de tener nuestro Plan B 10 meses y medio en Brasil, nos vamos rumbo al Caribe, para llegar allí cuando se acabe la época de huracanes en el Atlántico Norte.

 

Hemos disfrutado mucho este país, pero ya tenemos ganas de cambiar de aguas; dejar los ríos y las selvas y volver a islas con aguas transparentes.

 

Salimos de Fortaleza, al norte de Brasil y nos dirigimos directamente a Kourou, en la Guayana Francesa. 1.100 millas por delante que nos llevarían 5 ó 6 días, hasta ahora la travesía mas larga que Quim y yo hemos hecho solos, sin ninguna parada. Ha sido una buena travesía.

 

Tuvimos mucho viento y mucho mar el primer día y una ola grande nos hizo dar un fuerte bandazo, la mayor pegó una sacudida tremenda y se rompió la driza (cabo que sube la vela hasta la punta del palo). Nos quedamos sin mayor y aún nos quedaban 1.000 millas ! Como el mar era fuerte y el barco se movía mucho, decidimos que ya subiríamos al palo a pasar la driza si calmaba y si no, ya la arreglaríamos al llegar a Kourou.

Sabíamos que íbamos a tener vientos de popa , así que podíamos navegar deprisa aún sin mayor. Y eso hicimos, navegar, con Génova cuando subía mucho el viento y navegar con spinnaker o gennaker cuando bajaba.

 

El segundo día por la noche ya bajó el viento y ya navegamos casi todo el tiempo con spi. Una delicia !!!

En esta zona se da una corriente que sube por toda la costa norte de Brasil , de este a oeste, es una corriente fuerte y llegamos a tener hasta 4 nudos a favor, por lo tanto nos empujaba y nos hacia ir deprisa, es una maravilla.

La llaman la “Magic Carpet”  o “Alfombra Mágica”. Si siempre fuera así …

 

 

Esta es una etapa de cambios.

 

Dejamos Brasil, dejamos la cachaça y nos vamos al ron caribeño, cambiamos la caipirinha por el rum punch.

 

Dejamos la samba, la bossa nova y el forró y nos vamos acercando a los ritmos caribeños, los primeros serán el Calypso y las Steel Bands, ya os hablaremos de ellos.

 

Dejamos el portugués y nos reencontramos con el francés, y en unos pocos días con el inglés.

 

Y puestos a cambiar, hasta cambiamos de hemisferio !!!

 

El cruce del Ecuador.

 

Haciendo rumbo noroeste, nos acercamos al Ecuador.

Este es un hecho importante a bordo.

 

Existe la tradición en los barcos, de que cuando se cruza el Ecuador navegando, se hace una fiesta de disfraces.

 

Así que Quim y yo nos preparamos para el momento, por suerte son las 9 y media de la mañana y estamos los dos despiertos. Nos disfrazamos un poco y vemos en nuestra pantalla como va bajando la latitud y el barco se acerca a la ralla del paralelo 0.  Ya !!!

 

latitud   00º 00´.000”

Cruzamos el Ecuador por primera vez !!! es de sur a norte.

 

Hacemos una ofrenda a Poseidón para que nos siga cuidando: brindamos y le ofrecemos un chupito de cachaça. …jajaja,

Pero no es sólo cruzar una raya, sino que implica muchas cosas mas:

 

El indicador de la latitud pasa de marcar S a marcar N. O sea, hemos cambiado de Hemisferio Sur a Hemisferio Norte. Ahora nuestro Plan B navega por primera vez en aguas del Hemisferio Norte.

 

Dejaremos de ver la Cruz del Sur para volver a ver la Estrella Polar.

 

El agua del desagüe pasa a girar en el sentido de las agujas del reloj y no al revés como en el Sur(ja,ja,ja).

 

El aire en los anticiclones gira en el sentido de las agujas del reloj  y las borrascas en el sentido contrario (en el Sur van al revés ).

 

Y dejamos atrás el “invierno” (a 28º) del Hemisferio Sur para pasar al final del verano del Hemisferio Norte.

 

Y si en el 2018 tuvimos 2 inviernos (al irnos al Sur, a Sudáfrica), este  año nos hemos quedado sin primavera,  pues llegamos al Norte justo cuando acaba el verano y empieza el otoño.

 

Durante esta etapa hemos pasado por delante de la desembocadura del Amazonas. Este gran rio vierte al océano su gran caudal de agua marrón verdosa, con troncos, ramas y otras cosas que arrastra, por lo tanto conviene pasarlo muy lejos para no chocar con nada.

 

La línea recta de Fortaleza a Kourou ya pasa muy alejada de la costa, así que si dar ningún rodeo ya pasamos a unas 130 millas de la desembocadura del Rio. Aún así, pasado el Rio, nos encontramos con el agua marrón verdosa del Amazonas que la corriente hace ir en nuestra misma ruta.

 

Y finalmente, después de una navegación estupenda, haciéndose de día llegamos a nuestro destino Kourou, en la Guayana Francesa.

Y aquí, en esta etapa de cambios, cambiamos los “bolos” brasileños por las baguettes y los croissants.

 

 

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