A menudo cuando hablamos de travesías, siempre nos preguntáis por las tormentas y todo eso.

La verdad es que tanto la travesía desde Brasil a Guyana, 1.100 millas y la de Guyana a Trinidad, de 650, Han sido dos paseos estupendos. ¡La “alfombra mágica”!

En la que os contó Mónica, hubo viento y fuimos muy deprisa, ésta siendo mucho más corta, pero hemos tardado casi lo mismo, bueno un día menos. 5 días!

Ha hecho muy poco viento, y suerte hemos tenido con la corriente a favor, de casi dos nudos, sino no sé cuánto habríamos tardado. Vientos reales de menos de 8 nudos en popa, se convierten en aparente de 3 o 4, ¡y aun así íbamos a 4! Eso es ir despacito.

Hemos tenido algunos chubascos, pero sólo para refrescar el ambiente. Os dejo aquí con un pequeño video de cómo es eso de navegar lejos de la costa con spi, lloviendo a cántaros y cómo lo vemos en el radar.

Ha sido apacible y muy entretenida, nos ha dado tiempo a leer, ver a los delfines, ordenar fotos, escribir algún post, cocinar, un poco de todo. Hasta me vi alguna peli de video.

El tiempo ha sido bueno y hemos hecho guardias excepcionalmente largas de 5 o 6 horas, así el que duerme descansa mejor. He disfrutado navegar las largas noches, mas fresquitas que durante el día.

A medida que dejamos las Guyanas y vamos al noroeste, y nos acercamos a Trinidad, también nos acercamos a Venezuela. Es inevitable, Trinidad está a sólo a 5, 4 millas de Venezuela, así que no hay otra.

Es una zona, de toda la vida, peligrosa para los barquitos de recreo, y con la que están viviendo allí todavía más.  Pasar delante de una costa dónde los lugareños no tienen nada y a bordo llevas de todo, es demasiada tentación para dejarla pasar.

Nosotros tomamos dos precauciones, una navegar muy alejados de la costa y dar un rodeo de más de 60 millas y pasar por el este de Trinidad. El otro fue avisar por mail al servicio de Guardacostas de Trinidad, de nuestra ruta, hora de salida, de llegada, etc.… Nos dieron acuse de recibo y confirmaron nuestro seguimiento. Al llegar les confirmamos nuestra llegada y nos dieron las gracias por ello. Quiero pensar que sirve de algo, pero no sé de cuánto….

El único sobresalto fueron unas luces……

Después de muchos años navegando y algunas decenas de miles de millas, ya creemos que somos capaces de distinguir casi todo lo que flota por sus luces de marcado o navegación, y si no tenemos unas chuletas muy buenas que nos lo dicen. Pero estas eran raras, una tira larga con ocultaciones, mas de 20 luces alineadas, a ras de agua, de más de una milla de longitud.

En el radar no se ve nada, en el AIS, tampoco. Habíamos visto hacía rato un barco con luces de navegación restringida, pero a casi 5 millas, y a barlovento.

Total, decido dejarlas a sotavento, íbamos con spi y era la hora de cenar.

A medida que nos acercábamos, descubrimos que las luces se mueven, y “hacia nosotros”, ¿hacia barlovento?  Eso no es normal…….

Momentos inquietos. La cena se queda en el plato, el spi baja a toda prisa, y MOTOR A FONDO, a 8, 5 nudos para “salir “de “en medio”. Nunca tuvimos la certeza de que era, creemos que era una tubería de petróleo remolcada por el barco de maniobrabilidad restringida. ¡¡¡¡¡¡Y NOSOTROS HABIAMOS PASADO POR ENCIMA DEL CABLE DE REMOLQUE!!!!!!

El caso es que la línea de luces, de mas de una milla, nos pasó por la popa y siguió al que deducimos era un remolcador. Estábamos en una costa  con muchos campos de petróleo y decenas de plataformas y barcos raros. Pudo ser cualquier cosa.

Pasado el susto, acabamos la cena y volvimos a poner el Spi, eso si con los ojos muy abiertos.

La navegación tranquila a veces es acompañada de muchos delfines, aquí os dejo un video de cómo los vemos desde la proa. Nos pasamos mucho rato observándolos, y eso siempre es muy divertido.

La llegada a Trinidad es a motor, el viento se acabó, hemos calculado llegar a despuntar el día.

Después de Kourou, el océano volvió a ser azul, unos días. Había sido marrón por el Amazonas, luego gris. Marrón otra vez en Kourou, y de nuevo azul. Pero al llegar al oeste de Trinidad se hacia verdoso, estamos a muy pocos kilómetros de la desembocadura del Orinoco. De nuevo troncos y ramas flotando. ¡ Que ganas que tenemos de navegar en aguas transparentes como nuestro añorado mediterráneo!

Hacemos la Maniobra de poner la bandera del país y la “Q”, la amarilla. Las banderas nos las hicieron baratitas en Salvador de Bahía, de todos los países raros del Caribe. Más tarde descubrimos que la de Trinidad, era correcta, por un lado, pero por otro era invertida. Se ha quedado así, espero no se la miren con detalle.

 

Hemos bordeado La isla de Trinidad por el este, hemos ido al oeste y ahora pasamos entre Venezuela y Trinidad, en sentido norte a sur. Por las Bocas del Dragon. Los nombres son buenísimos, Bocas de los Huevos, Isla de Monos, Corsario Bay, Umbrella Rock, Cape Cola, Espolon Point, Bombshell bay, etc.

Hay una corriente cambiante de 3 a 4 nudos. Cambiante, porque según que islote pasas viene de una dirección u otra. Puede ser contraria y a favor en un tramo de media milla. Ya decía el Pilot que no era fácil. Por lo menos la visibilidad era muy buena, ya que parece ser que a la hora que llegamos suele haber chubascos y entonces no se ve mucho.

Lo que decía al principio, una buena travesía, de verdad.

Los próximos meses vamos a estar en el Caribe. Largas travesías no haremos hasta la primavera, y acabada ésta última, acabamos casi el primer año de navegación, que empezó zarpando de Ciudad del cabo el pasado 22 de octubre de 2018.

Algunos nos habéis hecho algunas preguntas de estadísticas, así que aquí os suelto algunos datos. Desde agosto 2018 a septiembre 2019. En estos 11 meses.

  • Países visitados en el Periplo: 8
  • Millas navegadas 9.523
  • Singladura más Rápida, Joao Pessoa a Fortaleza, 370 millas a 8,1 nudos de media
  • Singladura mas larga: Santa Helena a Ilha Grande ( Brasil) 2200 millas en 14 días.
  • Punta de velocidad más alta 15 nudos, dos días después de salir de Santa Helena.
  • Dia de más viento, agosto 2018 ,45 nudos en Ciudad del Cabo.

 

Barco de pesca venezolano.

Estamos Llegando a Chaguaramas, nuestro destino en Trinidad. Nos cruzamos con algún pescador con bandera de Venezuela. ¿nos habremos ido demasiado al oeste? No, eran ellos los que se habían salido de sus aguas.

Llegamos a media mañana. Nos amarramos en un campo de boyas a una que hay libre, echamos el bote al agua, y con los papeles del barco, pasaportes y de todo a pasar inmigración y aduanas. A ver cómo lo hacen aquí.

Aquí lo tienen bien organizado y las oficinas están muy cerca uno de otra, pero no te dicen a la primera que hay que hacer algunas hojas por triplicado o cuadriplicado, y lo descubres cuando después de rellenar los formularios, te piden que les des varias copias. ¡nos tocó escribir un buen rato! Hay mucho movimiento de barcos y hay cola de gente rara como nosotros. ¡¡Nos miramos entre nosotros con cierta curiosidad, también son transmundistas!!

Primer reto, entender el Trinitario, que es un inglés, eso dicen ellos, dificilísimo de entender, hasta que llevas unos días, luego sigue siendo difícil, pero te acostumbras. Segundo reto pagar las tasas en dólares de Trinidad. ¿a cuanto va el cambio? ¡Eran 3 euros!

Ya estamos en nuestro destino. Chaguaramas es una zona industrial. Hemos venido ha hacer una serie de reparaciones menores, pero que no habíamos podido hacer en Brasil, por fata de empresas especializadas. Pero eso os lo contamos en el siguiente post.

 

 

 

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