Llevamos alguna isla de retraso para contaros nuestras aventuras, pero dado la excepcional situación que vivimos he creído más conveniente no seguir el relato geográfico ni cronológico, como hasta ahora, y volver a compartir nuestras experiencias desde la fecha actual.

Medio mundo ha restringido los movimientos de las personas, y en el Caribe también.

Nos encontramos en Sant Martin, lado francés.

Primero se limitaron las entradas a los provenientes de algunos Países, entre ellos España, así que Gunilla, la madre de Mónica, que debía llegar para pasar unos días con nosotros tuvo que cancelar sus planes, más tarde se cancelaron todos los vuelos que vienen de Europa, así que nuestros primos de Estocolmo también tuvieron que olvidar sus planes. Imaginad a un sueco que espera todo un  invierno a irse de vacaciones al Caribe y se lo cancelan el día antes, un buen disgusto. Y para nosotros también.

La única parte positiva es que mi hijo Joaquín, que vive en Sao Paulo, y ante la amenaza de estar algunas semanas encerrado en un piso, pudo volar vía Panamá, y ha instalado su oficina a bordo. Telenauticwork.

Las noticias como en todo el mundo son confusas y cambian de un dia para otro. Aquí estamos en territorio francés de ultramar, y se aplican las mismas restricciones que en Francia: Negocios y bares y restaurantes cerrados. Las tiendas de alimentación y de suministros náuticos abiertas. No hay restricciones a andar por la calle, pero debes llevar un documento pre escrito por ti que diga a dónde y con qué motivo te desplazas, por ej. al Carrefour. Los turistas se van de la isla a toda velocidad y no llega casi nadie.

Nosotros por si acaso hicimos la compra para no tener que bajar a tierra en un mes, aunque al dia siguiente bajamos a comprar el pan y unas tarjetas de teléfono y había cierta normalidad.

Las islas de alrededor han ido poniendo pegas, y en este momento, dia 18, en la mayoría no te dejan entrar, y si lo haces no te dejan entrar en puerto, debes tirar el ancla y pasar 14 días en cuarentena sin bajar del barco.

Sorprendentemente algunos no ponen pegas como República Dominicana o Puerto Rico, dónde hoy sólo te hacen un control médico antes de dejar entrar en el país.

Ahora la recomendación es averiguar si, en tu soñado próximo destino, nos dejan entrar o que restricciones hay, antes de levantar el ancla, o corres el riesgo de pasar los días navegado de ningún sitio a ningún sitio.

Hay un par de sitios web, y sobre todo los foros de Facebook. En los que seguimos la actualidad dia a dia de las islas y países de alrededor.

A nosotros esta situación nos pilló en la parte francesa de Saint Martin, ya que la isla está repartida en dos mitades, la otra es holandesa. (Sint Marteen) En esa parte a fecha de hoy no hay restricciones, esta todo abierto. Es curioso ya que no hay ningún tipo de control ni aduanas y la gente va donde y como quiere.

Son dos países en la misma isla, mitad habla francés y usa exclusivamente Euro y la otra mitad holandés, inglés y usa florín de las Antillas y dólares, pero no euros. Para los que navegamos debemos despachar la salida en un lado y declarar y pagar las tasas en el otro si vamos en barco, si vamos con el bote o en taxi no, en ese caso el barco se queda en Francia y vamos de compras a Holanda.

La isla sufrió el huracán Irma en septiembre de 2017 y un 30% de las casas están o destruidas o por lo menos sin tejados y desocupadas, lo que da a todo un aire muy triste. Además, ahora con todo cerrado parece que el huracán pasó ayer. Muchas obras de reconstrucción están paradas por litigios y eso añade más tristeza.

Lo que más impacta es que, en la laguna interior, que es navegable y hay varias marinas, hay cientos de barcos hundidos desde el huracán y que nadie ha sacado del agua, algunos sobresalen, otros no, no hay luces, las boyas desaparecieron y nadie las ha repuesto.

Alrededor de la laguna hay varios astilleros, casi todos los barcos que hay en ellos, son los semidestruidos por el huracán, que alguien ha comprado a precio de saldo y los esta reconstruyendo.

Había estado en unas regatas aquí en 1992, y lo recordaba alegre y con colores caribeños, ahora es triste. Casi todo, menos lo reconstruido, está desconchado y sin tejados.

Bueno en la zona francesa, la holandesa está mucho mejor, aunque también tienen barcos hundidos en medio del puerto.

Pero la isla es muy bonita tiene una orografía espectacular, sin arboles altos, (por el huracán) pero es completamente verde, y la rodean acantilados, barreras de coral y muchas playas, con aguas turquesas y transparentes. Es pequeña, unas 7 millas de ancho por otras tantas de largo.

Es una isla libre de impuestos, todo duty free, así que vienen todos los barcos del caribe a reaprovisionarse. Hay muchos resorts, hoteles y un millón de turistas la visitan cada año.

Alrededor tiene a muy poca distancia otras islas Tintamarre, y Saint Barth francesas, y Anguilla.

Anguilla es país independiente, pertenece a la Commonwealth, y de momento no sabemos si podremos ir o no.

Fondeados es normal ver tortugas cada vez que miras fuera del barco, y si buceas, lo raro es no ver alguna raya. Entre isla e isla si echas el curry casi siempre pican, hay que tener suerte y que sean de los que no tienen ciguatera.

De momento nos dejan navegar de cala en cala, así que nuestra vida cotidiana no ha cambiado mucho. Hemos perdido la sensación de libertad total que gozábamos, nos hemos quedado sin la visita de la familia, y tenemos a un teletrabajador que habla por teléfono 10 horas al día. Eso si ha cambiado nuestra vida.

Obviamente nos sentimos privilegiados y no nos sentimos confinados

A los que estáis confinados seguro que lo nuestro os parece una juerga, y en realidad lo és, pero escribo esto con la idea de entreteneros un poquito.

 

 

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