Esto que hacemos no tiene ninguna dificultad, mas allá de llegar hasta aquí. Una vez que te han contado los mejores sitios para fondear,( y no es fácil encontrar quien te asesore) se trata de hacer una ruta en zigzag entre islas, para llegar a tu destino.

Hace fresquito y la primera impresión es que hemos ido a la alta montaña.

Uno de los mejores, en los que hemos estado, es la bahía de las focas. Seal Bay, Y están allí, en la entrada esperándote para que les hagas fotos.

Aquí sacamos el kayak y nos convertimos en veraneantes locales, remando entre pinos y abetos, normalmente sólo remas en un sentido, a la vuelta te dejas llevar por la corriente. Es una sensación extraña, crees que estas en un lago de agua dulce en alta montaña, pero el agua es salada. Calma y paz absolutas. Las disfrutamos mucho.

A veces el panorama parece de otra época, aquí les gustan y conservan mucho los barcos clásicos, y es normal ver aparecer una silueta de un barco que yo creía que sólo había en los posters. Cómo en invierno no pueden navegar, los sacan del agua y se dedican a restaurarlos y mantenerlos. Es increíble la mayoría, por su aspecto parecen construidos ayer. Además, los nuevos que construyen suelen tener líneas clásicas y eso hace que creas que vives en otra época.

Algunos encuentros con nuestros nuevos amigos americanos, y cómo no comiendo langosta!

Pasamos por delante de  pueblos de pescadores fantásticos, aunque nos imaginamos la dura vida en invierno, cuando hasta el agua se hiela.

Lo mas al norte que hemos llegado en nuestro periplo de este año, es al Acadia Nacional Park. Latitud 44, Esta en la isla Mount Desert. Los nombres son bonitos y evocadores. La capital es Bar Harbour, es decir el puerto de la barra de arena. Es curioso, durante marea baja puedes andar a la isla de enfrente, luego sube el agua y la isla queda aislada.

EN USA están, con razón muy orgullosos de sus parques nacionales, tienen muchísimos y están muy cuidados. Normalmente están abarrotados ya que es la afición nacional, y en ellos se puede hacer de todo, trecking, kayak, bici, etc. Este año con el Covid y restricciones de viaje, estamos siendo unos privilegiados y los vemos todos sin aglomeraciones.

Muchos de estos parques son iniciativa privada al principio y luego lo ceden al estado, y este en su mayor parte lo compro Rockefeller y sólo puso como condición que no se accediera en coche.

Nosotros hicimos una parte en bici y otra andando.

Es verano y algunos días por la mañana hay una niebla espesa, que no te deja ver nada a 300 metros. El dia que íbamos a ir a Winter Harbour, un pueblo de pescadores recomendado nos tuvimos que dar la vuelta. La niebla está solo en la parte de islas que da al mar abierto, en los canales interiores se disipa y se puede navegar.

Hemos contado en post anteriores que, en el Caribe, desde junio a octubre incluidos es la época de huracanes y que es muy peligroso estar allí. Este año se ha batido uno de los récords de tormentas tropicales, cerca de 30 de las que les ponen con nombre. Lo que no sabíamos es que algunas suben muy al norte llegando incluso a Canadá. y a nosotros nos pillo una Isaias, Tuvimos que buscar refugio, y lo encontramos en el único fiordo como tal que hay en esta zona, se llama Somes Sound, y esta es la foto .

 Como siempre esto suele acontecer de noche. Al final no fue para tanto, unos 45 nudos. Es decir, como en Cambrils cualquier dia de mistral fresco.

Empezamos nuestro regreso, buscando calas aisladas dónde hacer nuestras excursiones en Kayak o lancha. En Swan Island, en la bahía de la caballa (Mackerel cove) es uno de los que decidimos parar, pero no bañarnos, este año un tiburón blanco atacó y mató a una señora que nadaba aquí.

Paramos en pueblos espectaculares, Camden con su ambiente de restaurantes y terrazas es el que más nos gustó. Y en Belfast econtramos Vermouth Izaguirre en un super, y claro nos lo llevamos.

Nos hemos hecho socios de un club de navegantes, el OCEAN CRUISING CLUB, solo te admiten si has hecho una travesía de 1400 millas sin parar. En otro post os contaré más. Pero uno de los miembros es dueño de una isla aquí, convocó y nos invitaros a una Lobster party en la playa. Por eso de las mareas, debía ser a con marea alta, es decir a las 16.30. No se si era comida, o cena. No nos cuadraba la hora. Para nosotros fue merienda. Curiosidad del dia, por la mañana  vinieron los guardacostas a pedirnos los papeles y se dejaron fotografiar

Caja de langostas vivas en el agua, que debes poner en la olla que esta hirviendo y cuando consideras que esta hecha la coges y te la comes rompiendo el caparazón con las manos.

Lo pasamos bien y conocimos gente nueva, pero rara. Supongo que nosotros empezamos a serlo también. Todos habían hecho muchas millas, alguno vuelta al mundo incluida, pero por el Covid, nos hablábamos a gritos y a distancia. Hay que saber mucha geografía para mantener una conversación con ellos, ya que los temas pasan siempre por donde has estado o dónde irás. Y algunos son  remotos y todavía desconocidos para nosotros. Como pronto se hacía de noche, total a las 18. 30 la fiesta, si se puede decir así había acabado.

Uno de los sitios a los que fuimos expresamente esa Bath, remontando el rio Kennebec unas 40 millas. A visitar el mueso marítimo. Fondeas delante y bajas en bote directo a visitarlo, muy curioso, aquí hicieron el Clipper mas grande de todos los tiempos de 6 mástiles. Descubrimos con detalle toda la construcción de un barco del siglo XVIII.

Al lado tienen un astillero militar la General Dynamics y fabrican barcos de guerra.

El cumpleaños de Mónica había sido hacía unos días y el regalo era un vuelo panorámico para redescubrir desde el aire todo lo que habíamos descubierto las semanas anteriores. Asi os haceis una idea de lo que significó esta navegación entre islas en las frías aguas de Maine.

 

 

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