Sta. Helena es una isla perdida en medio del Atlántico, que descubrieron los portugueses allá por 1500 y luego se quedaron los ingleses, viven unos 4500 “santos”, que es cómo les llaman.

No tiene ni puerto, fondeas delante del pueblo, Jamestown, en unas boyas, y un barquero te lleva a tierra cuando lo necesitas, eso si al regresar no mas tarde de 18.30 o duermes en tierra.

Es conocida porque los ingleses la usaron de prisión, primero para los Boers de la guerra en Sudáfrica, y luego para Napoleón, al que tuvieron casi 6 años vivo, luego 19 enterrado antes de que los franceses se lo llevaran a París, que es dónde está, aunque aquí se visita su antigua tumba. Aquí dictó sus memorias.

Ha sido base de avituallamiento de los barcos que venían de la india, pero parada obligada para los cruceristas que pasamos por estas latitudes, unos 200 cada año.  Fue Wellington el que derroto a Napoleón en Waterloo, el que decidió traerlo aquí, pues el conocía la isla de una parada que hizo regresando precisamente de la India.

Aquí han estado Edmund Halley (el del cometa), que hizo desde aquí sus observaciones astronómicas, ¡James Cook cuando volvía de la Antártida, y hasta Darwin!

Así que disfruto mucho con las Historias de todos ellos.

Hasta hace años, aquí no había ni televisión, ¡¡todavía tienen videoclub!!, el pan hay que encargarlo, y usan una moneda local, la libra de Sta. helena, no hay cajeros en la isla y no aceptan tarjetas de crédito!!, así que todos al banco, sólo hay una oficina!, a hacer cola para cambiar divisas.

Las gentes de aquí son un poco peculiares, sobre todo porque son muy británicos. Los trámites burocráticos para entrar son curiosos, han venido los de aduanas a bordo, nada mas llegar y fondear, y luego hemos tenido que ir a inmigración, primero a decir que habíamos llegado, y como era tarde hemos tenido que volver al dia siguiente a registrarnos, y luego para salir. Total, en 4 días, hemos tenido que ir 3 veces, menos Igone que ha ido 4 porque le faltaba un documento. Eficiencia máxima.

Nosotros hemos aprovechado para hacer un repaso de historia, algún dibujo, y una inmersión. No hemos visto tiburones ballena, no vienen hasta enero, pero si bastantes peces diferentes de los que se ven en el mediterráneo. ¡Las corrientes son importantes y buceas balanceándote!

Ahora zarpamos para nuestra última etapa de esta primera parte de viaje.

Rumbo a Angras dos Reis, una bahía que está al Sur de Rio de Janeiro, en Brasil. A unas 60 millas.

Desde aquí tenemos 2.200millas un poco más de 4000km, y tardaremos unos 18 días. Ya veremos.

El parte es bueno, alisios del sur, así que iremos con viento de aleta, y seguramente con Spi la mayor parte del tiempo. A diferencia del atlántico norte, aquí no suele haber tormentas ni los típicos chubascos de los alisios de cuando se llega al Caribe. Pinta muy bien.

El barco funciona perfectamente, a parte de los sustos que dan los filtros de la potabilizadora, que se embozan muy a menudo, por lo que hemos decidido, llevar siempre por lo menos 500litrs agua de reserva, sin tocar, para no depender de ella.

También vamos “cargaditos “de gas oíl, ¡unos 1000 litros, que nos daría para hacer más de 1500 millas a motor, esperamos que no haga falta!

Os seguiremos contando desde América del Sur….

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